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COMO FORJAR UN PARTIDO COMUNISTA (Piatnitzky) PDF Print
Monday, 10 November 2008 18:14
“Este folleto fue escrito a principios de los años 30 y contiene muchos puntos relacionados a la lucha que hoy libramos por una revolución  comunista, naturalmente existen diferencias políticas y prácticas debido a la diferencia de tiempo, pero en su totalidad este folleto escrito en la Unión Soviética contiene material muy positivo” (Publicado por el Partido Laboral Progresista y su periódico DESAFIO –CHALLENGE).


Por Piatnitzky

COMO FORJAR UN PARTIDO BOLCHEVIQUE


HAY  QUE ARRANCAR  LAS MASAS A LOS SOCIALDEMÓCRATAS


El XI pleno del C.E de la I.C. comprobó el retraso de las secciones de la Internacional comunista en los países capitalistas con relación al  ascenso del movimiento obrero y campesino revolucionario. Ha pasado un año desde esa Asamblea. Es periodo suficiente para examinar sus resultados.  ¿Se ha liquidado este retraso?


En los tres últimos  trimestres del año 1931 y en el primer trimestre de 1932,  se ha hecho palpable una seria agravación de la situación  de las masas  laboriosas,  obreros y campesinos pobres y medios.   Los partidos Socialistas,  los socialdemócratas y los burócratas sindicales a quienes siguen aun masas importantes de obreros y de empleados, se han puesto plenamente desde hace mucho tiempo del lado de la burguesía y traicionan diariamente los intereses de la clase obrera.  En el transcurso de este periodo,  el ascenso del movimiento obrero y campesino,  no solo no ha descendido en ninguna parte,  sino que se ha acentuado en cierto número de países,  (España, Polonia, Checoslovaquia, China, Japón, India, America, Francia). Sin embargo,  en los principales países imperialistas (Inglaterra, America, Francia, Alemania),  los partidos comunistas se hallan retrasados como antes del pleno del Comité Ejecutivo (C.E.) de la Internacional Comunista (I.C.).  Cada país tiene sus razones objetivas para este retraso. No obstante, eso no quiere decir que el factor subjetivo, la incapacidad de aprovechar el descontento de las grandes masas de trabajadores determinado por la baja del nivel de la vida, el paro forzoso, el hambre, las cargas fiscales, la acción de los socialdemócratas, de los partidos socialistas y de los burócratas sindicales- no tenga una parte enorme en este retraso.


LA FUERZA DE LAS TRADICIONES REFORMISTAS

 ¿Como se explica esta incapacidad de arrancar las masas obreras a los partidos socialdemócratas y socialistas y a los reformistas y agrupar, organizar y retener en nuestras filas a los que han pasado al Partido Comunista y al movimiento sindical revolucionario de países capitalistas?


Principalmente por el hecho de que las tradiciones reformistas y socialdemócratas están aun profundamente arraigadas en todos los dominios de la actividad de los partidos comunistas, de los sindicatos rojos y de las operaciones sindicales. Comparando los métodos de trabajo entre las masas, las formas de organización, la apreciación de la situación dada y táctica correspondiente de los bolcheviques y de los socialdemócratas, demostraremos  mas adelante que las secciones de la Internacional comunista en los países capitalistas se han saturado mucho en su nacimiento y aun hoy en día están bastante impregnadas de la práctica de los partidos socialdemócratas.


La autocracia y la pandilla de los feudales agrarios eran los amos del poder en Rusia Zarista. No solamente la situación de los obreros, sino también la de los campesinos, era insoportable. La pequeña burguesía íntegra (e incluso la burguesía liberal naciente) estaba descontenta de la autocracia (de ahí, por otra parte, la amplia participación de los intelectuales y de los estudiantes en el movimiento revolucionario de 1905 contra el absolutismo). Como lo han confirmado los acontecimientos de 1905, Rusia marchaba hacia la revolución democrático-burguesa. A este respecto, Lenin escribía en marzo de 1905:


“La evolución objetiva de las cosas ha colocado al proletariado ruso ante el problema de una revolución democrático-burguesa.... Este problema se erige ante todo el pueblo, inclusive las masas pequeño burguesas y campesinas; sin esta revolución, el desenvolvimiento, por pequeño que sea, de una organización independiente de clase con vistas a la revolución socialista, es inconcebible. (“la dictadura revolucionaria-democrática del proletariado y el del campesinado”. Obras completas, tomo VI, edición rusa.)


En 1890, ese periodo de la revolución democrático-burguesa ya había sido franqueado por los principales países extranjeros. Las revoluciones democrático-burguesas, realizadas por el proletariado y la pequeña burguesía, se habían desarrollado bajo la égida de la burguesía, a falta de partido obrero revolucionario.


Los partidos socialdemócratas y socialistas que en 1890 existían ya como partidos de masas en los principales países, se habían adaptado al régimen y a las legislaciones existentes. Antes de la guerra mundial, la lucha política librada por los partidos socialdemócratas era una lucha por las reformas en el terreno de la legislación social y por el sufragio universal. Y aun esta lucha era esencialmente librada por medio del boletín de voto.


Si de palabra no renunciaban al objetivo final de la lucha por el proletariado, el socialismo, de hecho no emprendía nada serio y práctico para preparar y librar batallas revolucionarias, educar con este objeto a los cuadros necesarios, dar a las organizaciones del partido una orientación revolucionaria, romper en el curso de la lucha la legalidad burguesa, etc. Toda la orientación de los partidos socialdemócratas y socialistas tendía esencialmente a obtener por medio del sufragio universal, igual y secreto, la mayoría en el parlamento, para “instaurar entonces el socialismo”. Las mismas tentativas de adaptación, que el partido bolchevique ilegal combatió violentamente, hallaron igualmente  su expresión en Rusia en la persona de los mencheviques liquidadores (y en la persona de Trotski), que calificaron al régimen de Stolypin de régimen burgués y trataron de adaptarse a él, pasando a la actividad legal y luchando por reformas a imitación de los partidos socialistas de Europa occidental. Los mencheviques no tenían en cuenta el hecho de que las tareas de la revolución democrático-burguesa habían quedado sin resolver después de la revolución de 1905.


En Occidente, los sindicatos estaban voluntariamente reducidos al par de organizaciones auxiliares de las grandes masas  obreras y a la defensa exclusiva de los intereses económicos inmediatos de la clase obrera, cosa importante, por cierto, pero ni siquiera se asignaban la tarea de derribar a la burguesía e instaurar la dictadura del proletariado. Abandonaban todo el dominio de la política “pura” AL PARTIDO POLÍTICO”. No se proponían otro fin que concluir contratos colectivos y declarar huelgas económicas. El papel de las cooperativas era todavía más reformista.   Los sindicatos se hallaban a veces en desacuerdo, incluso con los partidos socialdemócratas, sobre la fijación de las fiestas revolucionarias y el desencadenamiento de huelgas políticas, pero las cooperativas estaban a su vez en desacuerdo con los sindicatos, que pedían su concurso en los periodos de huelgas económicas. Por esta razón, los partidos socialdemócratas y socialistas extranjeros con mucha tolerancia dieron a la revisión bernsteiniana de los principios fundamentales del marxismo, sin pensar ni siquiera en hacer la escisión, aun cuando algunos partidos socialdemócratas hubiesen adoptado resoluciones contra los oportunistas, los revisionistas y los reformistas. En verdad, casi toda la acción de los partidos socialdemócratas y de las organizaciones obreras que dirigían estaba impregnada de bernsteinismo.


COMO LUCHABAN LOS BOLCHEVIQUES CONTRA LAS DESVIACIONES DEL MARXISMO

Otra cosa ocurría en Rusia Zarista. En 1890, en todas las ciudades, sobre todo en los centros industriales del antiguo Imperio de Rusia, existían paralelamente a los grupos populistas, grupos y organizaciones socialdemócratas. Diferentes corrientes antagónicas se manifestaron en el seno de estos últimos a partir de su aparición: Los  “economistas”, los miembros del Bud, partidarios de estos últimos  y de la economía nacional y cultural, los socialdemócratas revolucionarios, los oportunistas socialdemócratas que se ponían ya de un lado, ya del otro.  El periódico socialdemócrata Iskra, que publicaron los socialdemócratas con Lenin a la cabeza, cambiaron desde el primer día todas las desviaciones del marxismo en general y el economismo en particular.


Lenin y los revolucionarios, después de haber obtenido la mayoría en el II Congreso del partido (bolchevique), prosiguieron en su acción ulterior la política socialdemócrata revolucionaria de la antigua Iskra. Librando una lucha infatigable contra el menchevismo, los liquidadores, los otsovistas, los trotskistas, la derecha, el oportunismo en la práctica, el sectarismo, los conciliadores en el seno del partido y contra todas las desviaciones de la línea política del partido, todo eso en nombre del advenimiento, del mantenimiento y del fortalecimiento de la hegemonía del proletariado en la revolución democrática-burguesa, en la lucha contra la autocracia zarista, en la lucha incansable contra la burguesía liberal que pactaba con la autocracia zarista y se esforzaba por hacer tomar a la revolución rusa “la senda prusiana”,en la lucha contra todo el régimen capitalista, en todas las etapas de la revolución democrático-burguesa, el partido bolchevique, dirigido por Lenin, forjó la estrategia y la táctica bolcheviques, los métodos de acción de masa y los principios de organización del partido. Los bolcheviques rusos, a la inversa de los partidos comunistas de los países capitalistas, no han tenido que librarse de antiguas tradiciones reformistas y oportunistas arraigados en la táctica, en los principios de organización y en los métodos de acción.


Por lo demás, los bolcheviques estudiaban minuciosamente para asimilárselas, las lecciones de las revoluciones democrático-burguesas y el papel jugado en estas revoluciones por la burguesía liberal. Despojaron de todo lo que tenía de nocivo a la teoría, al progreso y al trabajo práctico de los partidos socialdemócratas de Occidente y de las organizaciones obreras de masas  apropiándose de lo bueno que encerraban.

 

CUALES ERAN LAS CONDICIONES EN LA RUSIA ZARISTA Y EN EL EXTRANJERO


Hasta 1905, no había ningún partido legal en la Rusia Zarista. La misma burguesía liberal tenía que publicar su órgano Osvobosjdenie (la emancipación) en el extranjero (en Stuttgart). En el extranjero, durante casi toda la existencia del movimiento obrero de masa (con raras excepciones temporales, tales como la ley de excepción contra los partidos socialistas en Alemania), los partidos socialdemócratas gozaron de libertad de acción hasta la guerra. En los principales países capitalistas (en Francia, en Alemania, en Inglaterra, en América, en Checoslovaquia y en muchos otros países), los partidos comunistas existen más o menos legalmente. Hablaré de estos partidos. Son ellos los que opondré y compararé al partido bolchevique en la antigua Rusia Zarista.


Antes de 1906 no existían en Rusia sindicatos legales de masa. Los que fueron creados después de 1905, por el partido obrero socialdemócrata de Rusia (bolcheviques y mencheviques) vegetaron hasta 1912. Los mencheviques se esforzaron por dar a los sindicatos que crearon un carácter y funciones análogas a los de los sindicatos de Occidente. Y si no lo lograron, se debe a la lucha infatigable que los bolcheviques libraron contra esas tentativas en las organizaciones obreras de masas. Los mencheviques liquidadores trataron, en el período de reacción de sustituir los sindicatos al partido. Durante la guerra y hasta la revolución de febrero, los sindicatos fueron prohibidos o colocados  en tales condiciones de vigilancia policial, que no pudieron funcionar normalmente. En el extranjero en los principales países (Inglaterra, America, Italia), los sindicatos precedieron a la organización de los partidos socialdemócratas. En Francia, el movimiento sindical estaba imbuido de un sindicalismo que quería ignorar los partidos políticos. En ciertos países (Inglaterra, Bélgica, Suecia, etc.), los sindicatos se adhieren colectivamente a los partidos obreros, hasta el punto que se puede decir que ciertos partidos han sido formados de sindicatos. Incluso en Alemania, el movimiento sindical es más antiguo que los partidos obreros políticos independientes. En 1860-70, los sindicatos, en diferentes centros obreros (tipógrafos, cigarreros de Berlín) aparecieron y funcionaron antes que los círculos de estudios obreros, de donde surgieron dos partidos obreros alemanes, los lassallianos y los eisenachianos(∗) que se desprendieron del Partido progresista burgués, para formar mas tarde el Partido socialdemócrata alemán. Las huelgas de obreros de proseguían fuera de los partidos políticos, sobre todo hacia los años de 1860-1870.


Para que se tenga una idea de la actitud frente a las huelgas de uno de los partidos políticos obreros más activos de esa época, citaré una resolución muy característica del congreso de Hamburgo, llevado a cabo en 1868 por la Asociación Universal de los Trabajadores (Partido político dirigido por Lasalle, y después de su muerte por Schweitzer). Por  3.417 votos del congreso se pronunció no por la dirección de las huelgas, sino por una actitud favorable respecto a éstas. Pese a la vaguedad de esa formula, hubo 2.583 votos que la rechazaron. El congreso rechazó la proposición de convocar un congreso obrero alemán con el propósito de constituir una confederación sindical. Huelga decir que ciertos socialistas y en particular la Primera Internacional, dirigida por Marx y Engels, ejercieron una influencia muy grande en los sindicatos nacientes y en el desenvolvimiento de las huelgas. Pero es un hecho evidente que en esta época, incluso en Alemania, los partidos políticos no organizaban las huelgas ni dirigían los sindicatos. Mas tarde, bajo la ley contra los socialistas, los sindicatos alemanes fueron menos lesionados que el partido socialdemócrata. El desarrollo  impetuoso del capitalismo reforzó el movimiento sindical, a pesar de las persecuciones.


En estas condiciones, los sindicatos no podían dejar de aumentar su independencia. La fracción socialdemócrata parlamentaria, que desempeñaba la función del Comité Central, no dirigía la lucha económica del proletariado y se ocupaba únicamente de la política parlamentaria, así, desde los primeros momentos de la existencia de los partidos socialdemócratas y de las organizaciones sindicales, estas tendieron a la independencia. En la Rusia Zarista, por el contrario, las organizaciones bolcheviques dirigían tanto la lucha económica como la lucha política. En el extranjero, estas funciones eran compartidas por los sindicatos y los partidos socialdemócratas, los partidos se ocupaban de la política pura, los sindicatos de la lucha económica. Hay que observar que hasta el presente ciertos partidos comunistas de los países capitalistas estiman inútil ocuparse de la  dirección de la lucha económica.  Dejando  eso al cuidado de la oposición sindical y a los sindicatos rojos. Estas contradicciones socialdemócratas se han trasmitido, pues, a los partidos comunistas. Por el contrario, en los países  donde los comunistas organizan las huelgas y se ocupan del movimiento sindical, se observan ciertas manifestaciones de sectarismo. A los partidos comunistas les cuesta mucho desembarazarse de estas desviaciones.


LAS FORMAS BOLCHEVIQUES Y SOCIALDEMÓCRATAS DE ORGANIZACIÓN DEL PARTIDO

Hasta 1905 no hubo en Rusia Zarista elecciones ni campaña electoral. Ni los campesinos, ni los obreros participaban en las elecciones de los zemstvos o de las municipalidades urbanas. No poseían el derecho de voto. Después de 1905, cuando en razón de las elecciones de la Duma se elaboraron condiciones especiales para los obreros, fueron creadas divisiones especiales y los obreros votaban por empresa y por fábrica.


Una situación ilegal de todos los partidos hasta 1905, una ausencia de campañas electorales y al mismo tiempo (lo cual es esencial) una posición justa de los bolcheviques en la cuestión de la organización del partido (el reclutamiento para el partido de obreros de fabricas y de empresas, la creación de círculos de estudios políticos y generales, tales fueron en  la Rusia Zarista las particularidades de la formación del partido bolchevique). La situación ilegal del partido bolchevique, además de las razones ya mencionadas, lo impulsaba a crear los grupos de Partido en las empresas, por el hecho de que era más fácil y cómodo militar. La edificación del Partido empezó, pues, en las fabricas y las empresas. Eso dio brillantes resultados, tanto en los años de reacción y después de la revolución de febrero como, particularmente, en el curso de la revolución de octubre, en 1917, de la guerra civil y de la gran construcción del socialismo.


Durante la reacción, después de 1908, cuando los comités locales del partido y su dirección (el comité central) eran aniquilados periódicamente, no por eso su base dejaba de mantenerse firme en las fábricas y empresas. Las células del partido continuaban la acción. Después de la revolución de febrero, las elecciones de los Soviet de diputados obreros se hacían igualmente por fábrica y por empresa. Es interesante señalar que las elecciones a las dumas de las ciudades y de barriadas y a la Asamblea Constituyente tenían lugar no por empresa, sino por domicilio de los electores. Y sin embargo, después de las revoluciones de febrero y de octubre el  Partido Bolchevique obtuvo los mismos éxitos a pesar de no tener organización de barriada y de concentrar su agitación en las empresas y en los cuarteles. Las células, los comités de radio y los comités de ciudades hicieron la campaña electoral sin constituir organizaciones especiales para las elecciones por barriada. El partido Bolchevique tenía siempre sus organizaciones de base en el lugar de trabajo de sus miembros.


Otra cosa ocurría en el extranjero. Allí las elecciones tenían lugar, no por empresa, sino por distrito, por domicilio de los electores. La tarea principal que los partidos socialistas se asignaban era de organizar bien la campaña electoral y de luchar por el Boletín de voto. Por esta razón el partido estaba igualmente organizado en el lugar de habitación de sus miembros, a fin de facilitar su agrupamiento para realizar la campaña en las circunscripciones electorales.


LIGAZON DE LOS PARTIDOS SOCIALDEMÓCRATAS CON LAS EMPRESAS

Pero no puede decirse que los partidos socialdemócratas no estaban ligados a las fábricas y empresas. Estaban ligados por intermedio de los sindicatos, a la cabeza de los cuales se hallaban miembros del Partido socialdemócrata. A pesar de que los sindicatos no estuviesen organizados sobre la base de las empresas tenían en ellas sus delegados y tesoreros sindicales socialdemócratas, los partidos socialdemócratas por intermedio de estos delegados, por los sindicatos, estaban ligados a las empresas cuando aparecieron los partidos comunistas (en ciertos países, a consecuencia de la escisión y de la salida de los partidos socialdemócratas; en otros, como en Checoslovaquia y en Francia después que la mayoría hubo decidido adherirse a la Internacional Comunista, la minoría tuvo que organizarse en partido socialdemócrata), formaron sus organizaciones sobre el modelo socialdemócrata, y eso, no obstante, haberse planteado los partidos comunistas a partir de su existencia, objetivos distintos que los partidos socialdemócratas. Ellos se proponían derrumbar a la burguesía y conquistar el poder por el proletariado, mientras que la socialdemocracia internacional, después de haber apoyado a la burguesía durante la guerra, se había convertido después de la guerra en su principal sostén social.

 

Y sin embargo, los partidos comunistas construyeron  su organización como los socialdemócratas, por circunscripción electoral, por lugar de habitación de los miembros del partido y de los electores. Hay que añadir que no poseían sus organizaciones sindicales y que allí donde las crearon estas no tuvieron ni tienen hasta ahora sólidos lazos de organización con las empresas. He ahí el principal defecto de organización de los partidos comunistas, que debe ser  subrayado claramente por los profesores que enseñan en las escuelas del Partido. Las tareas de los partidos comunistas eran otras, pero sus organizaciones tenían la misma estructura que las de los socialdemócratas. Si los socialdemócratas estaban ligados a las empresas por intermedio de los sindicatos, los partidos comunistas ni siquiera poseían una organización semejante y esto es igualmente valedera, incluso para partidos comunistas que tienen una gran influencia en los sindicatos rojos (partidos comunista checoeslovaco, partido comunista Francés). Desde su  aparición, los partidos comunistas adoptaron las formas de organización del partido bolchevique. Empero, durante e inmediatamente después de la guerra, en muchos países, los obreros nombraron delegados revolucionarios (en Alemania jugaron un gran papel en el curso de las huelgas durante la fuera), elegían  comités de empresa (por ejemplo, los shop stewaards(∗) en Inglaterra), e incluso enviaban sus delegados a los Soviet. De esta manera pudieron convencerse de las ventajas de la organización de los obreros por lugar de trabajo con relación a la organización de los obreros por lugar de habitación. Pero cuando la tempestad revolucionaria se hubo calmado, las tradiciones socialdemócratas recuperaron su posición predominante sobre las formas de organización similares a las formas bolcheviques de trabajo en las empresas. Eso es lo que explica por que los partidos comunistas, y en particular las organizaciones de radio y de base del partido, las organizaciones sindicales revolucionarias y los cuadros que asumen de hecho el grueso del trabajo revolucionario y del trabajo del partido, renunciaron entonces a los métodos casi bolcheviques de trabajo en las empresas. Y hoy en día, al no encontrar la resistencia necesaria de los dirigentes del partido, se oponen a estos métodos, no obstante haberse demostrado su superioridad sobre  los métodos socialdemócratas.


El ejemplo de 1923, cuando el partido no aprovecho la situación revolucionaria para derribar a la burguesía, no solamente porque faltaba una verdadera dirección revolucionaria, sino por carencia de ligazón amplia y sólida con los obreros de las fabricas y empresas, basta para probarnos que la ausencia de organización del partido en las empresas influye poderosamente en el trabajo del partido comunista.


En 1923, la socialdemocracia alemana se había debilitado considerablemente. Sus efectivos bajaban de una manera inaudita. Los sindicatos reformistas contaban, en 1922 con 9 millones de miembros.....(7.895.065 en la confederación de Trabajo y el resto en el sindicato de funcionarios); en 1923, no conservaban más que 3 millones de miembros. El aparato de los sindicatos reformistas se disgregaba. No se pagaba ya a los funcionarios. En ese momento el partido comunista alemán habría podido adueñarse del poder si hubiere tenido una dirección revolucionaria, si hubiera librado una lucha verdadera contra el partido socialdemócrata y los reformistas, y si hubiere estado en contacto con las empresas, si las hubiese movilizado empleado la táctica revolucionaria del frente único en la lucha por la dictadura del proletariado, en lugar del frente único de Brandler con los socialdemócratas sajones de “izquierda” y su gobierno zeigner. La conferencia convocada en 1923 por la dirección oportunista de Brandler para decidir si era preciso obrar o no, reunió en su mayoría a funcionarios del partido, a jefes del movimiento cooperativo y sindical entre los cuales figuraban buen número de oportunistas de derecha del tipo Brandler, Taheimer y Walcher sin ligazón con las masas. Ellos ignoraban la vida y el estado de ánimo de las masas obreras y fue esta conferencia la que decidió no intervenir.


LAS CÉLULAS DE EMPRESA Y DE CALLE

En la Rusia Zarista las células (o los bolcheviques aislados en las empresas donde no había células), sacaban provecho de todas las reprimendas de los patrones: la brutalidad de los contramaestres, los errores intencionales en el pago de los salarios, las multas, la negativa de pagar el subsidio por accidente de trabajo, etc. Se hacia propaganda en los talleres, se distribuían volantes, se organizaban mítines en el patio y en la puerta de las fabricas, así como reuniones de obreros simpatizantes y revolucionarios. Los bolcheviques- imputaban- los accidentes en las empresas al régimen autocrático, por cuanto los obreros experimentaban sobre sus espaldas el knut de los mercenarios del zar, el presidio y la deportación por sus protestas y sus huelgas contra los patrones. Al mismo tiempo las células, en su agitación, ligaban la autocracia al régimen capitalista y debido a ello es que, desde el comienzo mismo del movimiento, los bolcheviques ligaban las reivindicaciones económicas a las reivindicaciones políticas, y la lucha económica a la lucha política.

Cuando el estado de ánimo de los obreros era favorable a la huelga, las células bolcheviques se ponían a la cabeza del movimiento. Las huelgas se propagaban de un taller a otro, de una fábrica  y otra, mientras que, bajo la dirección y la influencia de las organizaciones del partido bolchevique, estos movimientos de huelga tomaban a menudo la forma de manifestaciones de calle. De este modo, las huelgas económicas se transformaban en una batalla política. La historia del movimiento obrero en la Rusia Zarista, ha visto a más de una huelga aislada de empresa, transformarse en huelga de todas las empresas de una ciudad y extenderse a las otras ciudades. Todas estas huelgas, pese al trabajo clandestino de los bolcheviques, costaban enormes sacrificios de parte es estos y de los obreros revolucionarios. Pero con el ejemplo de estas victimas, se formaban sin cesar nuevos cuadros en la lucha y la acción cotidiana para continuar la batalla. Las células bolcheviques se convirtieron así en las organizadoras de la lucha de las masas en el terreno económico y político.


En 1921, el Tercer Congreso de Internacional Comunista, formulo las primeras tesis sobre la organización de los partidos comunistas en los países capitalistas. Hasta 1924, los partidos comunistas hicieron oídos de mercader. Actualmente existen en todos los partido comunistas células de empresa que, sin embargo, sobre todo en los partido comunistas en los países capitalistas. Hasta 1924, los partidos comunistas hicieron oídos de mercader. Actualmente existen en todos los partitos comunistas células de empresa que, sin embargo, sobre todo en los partido comunistas legales, se pasan el tiempo sin hacer ningún trabajo practico en las empresas. Las tradiciones socialdemócratas en las estructura del partido, se han arraigado de tal manera en las filas del partido comunista que dominan a los miembros del partido, incluso cuando aplican los principios de organización. Existen en muchos lugares células de empresa del Partido, pero se hallan lejos de modificar los métodos de su trabajo. Discuten las cuestiones del partido, participan en las campañas de reelección de los comités de empresa, incluso editan a veces periódicos de fabrica, pero no se ocupan de las cuestiones de la empresa, no se dedican a una propaganda verbal individual en los talleres, en la puerta de las fabricas, en los trenes en que viajan los obreros. Organizan raramente mítines con ocasión de las reuniones convocadas por los comités obreros de empresa, donde toman la palabra los reformistas y los socialdemócratas y donde, más que en ninguna otra parte, se puede demostrar y probar su traición. Las células de empresa no dirigen ni controlan el trabajo de los comunistas en los comités sindicales de empresa dirigidos por los reformistas.

Dejan a los comités rojos sin dirección y es por esa causa que frecuentemente no trabajan mejor que los comités reformistas. Las principales campañas de los sindicatos y del partido no son libradas por intermedio de las células de empresa. Incluso las campañas por las elecciones municipales, legislativas y las elecciones al Landtag que tienen lugar con bastante frecuencia, no son libradas, hasta ahora, por las células de empresa, sino por las de fábrica. A consecuencia de ello, ocurre a menudo que las células de empresa solo conocen la declaración de las huelgas en los talleres e incluso en las fábricas donde trabajan sus miembros hasta después de que estallan. Incluso cuando las células de empresa, los grupos de oposición sindical y los sindicatos rojos preparan las huelgas, una vez elegido el comité de huelga, las células y los grupos sindicales abandonan la dirección y cesan de existir como organizaciones. Los reformistas aprovechan naturalmente esta situación. Lo mismo puede decirse de la mayoría  de las células de empresa de los países capitalistas. Eso no significa que no haya allí células que trabajan admirablemente y que demuestran que el sistema de las células de empresa, es superior a la estructura socialdemócrata de organización del partido. Pero, desgraciadamente, esas células constituyen una minoría la enorme mayoría de las células de empresa no funcionan y, en el mejor de los casos, funcionan mal. Un fenómeno bastante corriente hasta la fecha, es que la célula no agrupa  los miembros del partido en la empresa. El partido bolchevique no conocía más que una sola forma de organización de base: la célula de empresa, de establecimiento público, de cuartel, etc. Teniendo en cuenta las condiciones existentes en el extranjero, la Internacional Comunista, se vio obligada a adoptar una forma complementaria de organización a las células de calle. Estas células de calle estaban destinadas a las sirvientas, a los pequeños artesanos, etc. Ellas debían llevar la acción comunista por barrio. Las células de calle debían comprender a los parados miembros del partido hasta el momento en que hallasen empleo. No se podía obligar a un comunista parado a asistir a las reuniones de la célula de la empresa, donde había trabajado, (admitiendo que esta célula existiera) cuando ni siquiera tenia el dinero necesario para el viaje. Las células de calle tienen tareas  bien determinadas: Ir de domicilio en domicilio, distribuir volantes, prestar su concurso en las campañas electorales secundar desde afuera el trabajo de las células de fábrica.


En las grandes ciudades del extranjero, sucede que el obrero trabaja en la ciudad y vive en los suburbios. A veces incluso en un pueblo situado a algunas docenas de kilómetros de la ciudad. Por la noche y los días festivos, los miembros del partido que residen lejos de su lugar de trabajo deben ser utilizados por las células de calle y los comités de radio para el trabajo del partido en su barrio respectivo. Sin embargo, el trabajo fundamental de estos miembros del partido sigue siendo el trabajo en las células de sus empresas.


Pero en lugar de hacer de ella una organización auxiliar, los partidos comunistas han dado su preferencia a la célula de la calle. Se han dedicado a crear células de calle hasta el punto de que estas agrupan en realidad el 80 por ciento de los efectivos del partido y a veces más. En otros términos, los partidos comunistas han hallado una hendidura por la cual se esfuerzan en hacer pasar la antigua forma de organización y de conservar  la organización anticuada de los miembros del partido por lugar de habitación. Y toda la lucha librada por la sección de organización del Comité Ejecutivo (C.E.) de la Internacional Comunista (I.C.) durante cinco años, para que los partidos comunistas revisen la composición de sus células  de calle y eliminen de ellas a los que trabajan en las empresas, no ha dado ningún resultado. Si tomamos las cifras del partido comunista alemán, vemos que poseía, a fines de diciembre de 1931, 1983 células de empresa y 6.196 células de calle.


Basándonos en sus efectivos, pueden decirse que son considerables, pero poco activos. En otros casos, para no organizar células en las empresas, se han constituido grupos de concentración. Se  reúnen algunos  comunistas de muchas fábricas y empresas y se constituyen un grupo para realizar el trabajo en estas empresas. Esta forma de organización esta muy difundida en Inglaterra, pero no da los resultados que habría podido dar las células de empresa. En Francia, se procede de esta manera: a uno  o dos obreros de una empresa se les agrega de doce a dieciséis miembros del partido que trabajan fuera. Y a esto  se llama una célula de empresa. Estos doce o dieciséis miembros del partido, estimando las mas de las veces que en la empresa se ocupan de futilidades, hacen que la célula se interese naturalmente de todo, salvo de la empresa.


LAS DIFICULTADES DEL TRABAJO EN LAS CELULAS COMUNISTAS EN LAS EMPRESAS DE LOS PAISES CAPITALISTAS Y LOS METODOS PARA VENCERLAS

La acción en las empresas tropieza evidentemente con grandes dificultades que los profesores que enseñan los principios de organización del partido, no deben ignorar. En la Rusia Zarista, el partido bolchevique era ilegal, lo mismo que las células. Estas no salieron de la ilegalidad sino cuando el partido se  hizo legal. Otra cosa ocurre en el extranjero. En los principales países capitalistas, los partidos comunistas militan legalmente, pero las CELULAS DEBEN TRABAJAR CLANDESTINAMENTE. Por desgracia no logran trabajar sin hacerse descubrir. Los patrones y sus espías vigilan constantemente a los obreros revolucionarios y los expulsan de las empresas sin la menor protesta de los sindicatos reformistas. Al contrario, estos últimos son muy  a menudo los instigadores del despido de comunistas. Dado que por regla general, los comunistas despliegan una acción demasiado débil en las empresas, los obreros no toman la defensa de los comunistas despedidos (se dan, bien entendidos, casos contrarios).


En tales condiciones, las células de empresa no hacen, las más de las veces, nada, o bien sus miembros son echados de la fábrica al menor gesto, siendo incapaces de hacer un trabajo clandestino por insignificante que sea. Ocurren a menudo que los comunistas son expulsados de la empresa sin que hayan librado en ella ninguna acción, simplemente porque son del partido. Nuestros profesores de las escuelas comunistas internacionales, deben tener en cuenta esta dificultad indicar a los alumnos, en el curso del estudio del trabajo en los partidos legales, como tales células pueden y deben organizar su acción, pues en ese dominio puede ser aplicada la experiencia bolchevique del trabajo ilegal en las fabricas bajo el zarismo, trabajo que a la sazón daba excelentes resultados. No debe mirarse eso como un simple detalle. No sabiendo el partido Comunista hacer un trabajo clandestino en las empresas, se expone enormemente a perder a los comunistas y a los obreros revolucionarios despedidos.


Ciertos comunistas consideran extraño que los socialdemócratas, los nacionalistas y los miembros de otros partidos puedan nombrarse abiertamente, mientras que ellos, con ser legal  el partido comunista, deben disimular su pertenencia al partido. Este disimulo ¿es poltronería u oportunismo de derecha? De ningún modo. Seria oportunismo o poltronería si los miembros de la célula o ciertos comunista temiesen y evitaran tomar la palabra contra los socialdemócratas y reformistas en las reuniones de la fábrica, cuando estos proponen aceptar la reducción del nivel de vida de los obreros, aprobar su despido o las proposiciones de los reformistas y de los socialdemócratas, exceso, desgraciadamente, se produce, pero no es absolutamente necesario gritar por doquiera en las fábricas que se es comunista, tanto mas cuando que eso no va siempre acompañado de un trabajo comunista puede y se debe llevar a cabo un verdadero trabajo de partido ligando las consignas de este último a la lucha cotidiana en las empresas sin revelar su calidad de miembro del partido o de la célula.


Para eso es posible siempre hallar formulas apropiadas. Es acaso imposible decir: “he leído hoy tales noticias”, o bien: “un obrero de nuestra fábrica o de la fábrica vecina me ha dicho esto”, .etc. En una palabra, todo debe ser presentado dentro del espíritu de las decisiones de la célula y del partido, pero bajo una forma velada, hasta “inocente”. Incluso si alguien por orden de la célula, interviene en la reunión general de los obreros de la empresa, no es siempre indispensable que declare hablar en nombre de la célula. Lo esencial es que su discurso sea dicho en el sentido de las decisiones de la célula y que sus proposiciones sean elaboradas o aprobadas por el buró de la célula. Los otros miembros y simpatizadores deben no solamente votar por las proposiciones hechas por los camaradas designados por la célula, sino, además, llevar a cabo una propaganda a favor de estas proposiciones entre los obreros. En los partidos ilegales, ocurre diferentemente, pues tanto el partido como las células son ilegales. Pero incluso en los partidos ilegales se disimula desgraciadamente muy mal la actividad de la célula.


COMO DEFENDÍA EL PARTIDO BOLCHEVIQUE LOS INTERESES ECONOMICOS DE LOS OBREROS

En la Rusia Zarista, el reglamento y el régimen de las empresas eran relativamente anodinos con relación al reglamento de las empresas de los grandes países capitalistas, sobre todo en las condiciones actuales, después de la racionalización capitalista, que agota a los obreros, y de la aplicación del trabajo a la cadena. La burguesía, antes del derrumbamiento del zarismo, pagaba muy mal a los obreros. Pero estos libraban una lucha tan enérgica contra el rigor del reglamento interior de las empresas, que los fabricantes debían, en fin de cuentas, renunciar a aplicar el taylorismo(∗) y cualquier otro sistema de explotación de los obreros. Eso facilitaba el trabajo del partido en las empresas. Además, los obreros, pertenecieran  al partido socialista que fuese se plegaban  con los obreros bolcheviques al frente de la lucha económica y política (huelga, manifestaciones y hasta insurrecciones).


Pero eso no quiere decir que el partido bolchevique, que las células de empresa, que los bolcheviques aislados seguían la corriente disimulaban en las empresas los principios bolcheviques. Al contrario, tanto en las fábricas como en los periódicos y los volantes ilegales, los bolcheviques llevaban a  cabo una campaña encarnizada contra los mencheviques, los liquidadores, el trotskismo, los socialrevolucionarios, los socialistas-populistas, etc. Los bolcheviques, por su agitación persuasiva, por sus  argumentos en las discusiones con los miembros de otros partidos, por sus proposiciones motivadas y oportunas, por el conocimiento de la situación de los obreros en las empresas, por sus métodos de trabajo, por la atracción de los obreros a participar en la solución de los diferentes problemas, por una preparación minuciosa de la lucha, por sus métodos de organización, demostraban la justeza y la superioridad de su acción sobre la de los otros partidos. Es por eso que el partido Bolchevique logro constituir en las fábricas y en las empresas el frente único en la base con los obreros de todas las tendencias durante todo el periodo de la historia del movimiento obrero de Rusia, incluso en el  momento en que, en 1913-1914, los mencheviques reprochaban a los bolcheviques que “jugaban a las huelgas”, incluso bajo Kerenski, en el mes de  agosto de 1917, en ocasión de la huelga general organizada por los bolcheviques contra la Asamblea Gubernamental de Moscú en la  que descollaban los mencheviques y los social revolucionarios. Y, mas tarde, durante las jornadas de Octubre de 1917, cuando los bolcheviques desencadenaron la insurrección contra la burguesía, los mencheviques y los social revolucionarios.


Los partidos comunistas de hoy en día carecen de algunas de las condiciones favorables. Pero de este modo es como deben librar la lucha económica, y no solamente la lucha económica, contra los socialdemócratas, los burócratas sindicales reformistas, los fascistas, los amarillos, pues todos éstos son aliados de los patrones. A la más mínima imprudencia que cometan, los comunistas, lo mismo que los miembros de la oposición sindical y de los sindicatos rojos, son arrojados a la puerta de las fábricas. Esto obliga a aplicar métodos de trabajo que deben dar en la lucha del proletariado revolucionario, el máximo de efecto y el mínimo de pérdidas.


Estos métodos no pueden ser más que los métodos bolcheviques experimentados. Los comunistas tienen el deber de salvar todas las dificultades. Cuanto más dificultades haya, tanto mas debe llevarse a cabo un trabajo comunista perseverante y minucioso en la empresa, en sus puertas y allí donde haya obreros y parados. Los métodos y el contenido del trabajo comunista perseverante y minucioso en la empresa, en sus puertas y allí donde haya obreros y parados. Los métodos y el contenido del trabajo deben ser bolcheviques. Es menester persuadir sistemáticamente, con argumentos convincentes y probantes, y no con injurias, a los que piensan de otra manera, sobre todo a los socialdemócratas y a los obreros reformistas. Es preciso desenmascarar sistemáticamente, prueba en mano, en términos simples e inteligibles, a la social democracia y a los reformistas pero al mismo tiempo es necesario no olvidar a los nacionalsocialistas y en  general a todos los partidos adversos que tengan una base obrera. Pero la propaganda sola no basta.


Hay que organizar la lucha, hay que probar a los obreros que los comunistas saben combatir y paralizar las maniobras de los socialdemócratas y de los reformistas. Se puede lograrlo aplicando métodos bolcheviques de trabajo y de organización, no de una manera mecánica, sino teniendo en cuenta la situación. Actualmente, en que la situación de los obreros de todos los países capitalistas se ha agravado increíblemente cuando hay millones de parados. Cuando todas las consecuencias de la crisis económicas y financiera, a las que añaden los gastos para la preparación de las guerras imperialistas y de la agresión contra la U.R.S.S. recaen sobre los trabajadores, el partido comunista tiene la posibilidad y el deber absoluto de salvar todas las dificultades y de mejorar su trabajo.


EL RECLUTAMIENTO DEL PARTIDO COMUNISTA Y LA FLUCTUACIÓN DE SUS EFECTIVOS

¿Cómo se opera el reclutamiento en los partidos comunistas? Los bolcheviques reclutan y reclutaban los obreros revolucionarios en las empresas. Sólo después de la toma del poder organizaron semanas de reclutamiento para el partido, es decir, campañas determinadas que se llevaban a cabo igualmente en las empresas. Antes de la revolución de octubre, los bolcheviques reclutaban en el curso de la acción cotidiana.


Los nuevos adherentes eran iniciados en el trabajo del partido y asistían  a los círculos políticos. ¿Cómo se efectúa hasta ahora el reclutamiento en los partidos comunistas de los países capitalistas? El reclutamiento se hace en los mítines y en las reuniones. A veces hasta en la calle (en Inglaterra). Un orador ha sido muy elocuente, ha entusiasmado al obrero, que ha perdido su adhesión y ha entrado al partido. Supongamos incluso que ha indicado su dirección. Sin embargo, nuestras organizaciones del partido no se han afanado ni se afanan mucho mas hoy en día por ligarse con tales camaradas, incluirlos en la organización del partido, ir a verlos a domicilio, averiguar en que fábrica trabajan, al fin de afectarlos a la célula de empresa o a la célula de calle mas cercana.


Antes que los partidos comunistas se decidan a hacer este trabajo, muchos nuevos adherentes han tenido tiempo de desaparecer: cambiar de dirección, irse a otra ciudad o enfriarse en lo que respecta a la adhesión a la organización comunista. Es precisamente porque el reclutamiento del partido no tiene lugar en las empresas, sobre el trabajo de la base de la célula comunista en la empresa, por la creación de un medio de obreros sin partido activos que se destacan en la acción cotidiana y sobre todo en el momento de las huelgas y de las manifestaciones en que la célula debe ganar nuevos miembros, por lo que aquellos que hemos logrado atraer  nos abandonan. Podría citar cifras sorprendentes que indican fluctuaciones de los efectivos en los partidos comunistas. En enero de 1930, el partido comunista alemán daba la cifra de 133,000 cotizantes, en 1930 ha registrado 143,000 adhesiones. Por consiguiente, en 1930, 95,000 adherentes han abandonado el  partido. En 1931, la sección de organización del Comité Ejecutivo (C.E.) de la Internacional Comunista (I.C.), según las estadísticas del Partido Comunista alemán, de la cifra  de 210.000 nuevas adhesiones. Pero un contingente igual al de 1930 ha salido del partido, Habrían abandonado el partido si esas organizaciones supieran trabajar bien, si se hubiesen ocupado de los nuevos miembros, si los hubiesen hecho participar en el trabajo del partido, si se les hubiesen procurado la literatura necesaria y constituido círculos donde hubiesen podido estudiar ¿Habrían entonces salido de las filas del partido? No lo creo.


En el momento en que  los obreros y los empleados son despedidos en masa, el reclutamiento del partido debe proseguirse sobre todo entre los obreros de las grandes empresas de las principales ramas de producción. Es absolutamente preciso ocuparse de los miembros del partido de estas empresas y ramas de producción y sobre todo de los nuevos adherentes. Es menester estudiar con ellos las múltiples cuestiones de la política corriente del partido. Hay que ayudarles a elaborar, examinándolo con ellos, los discursos a decir en las reuniones públicas y en la propaganda verbal entre los obreros de empresa, y proveerlos de  una abundante documentación contra los socialdemócratas, los reformistas, los  nacionalsocialistas, el gobierno, etc. Un trabajo similar debe ser hecho con los militantes activos encargados de la propaganda entre los parados y en los sindicatos reformistas. Sin un trabajo semejante se hiciera, las defecciones de los antiguos y de los nuevos miembros del partido disminuirían.


El hecho de que miles  y decenas de miles de obreros se adhieran a los partidos comunistas y a las organizaciones sindicales revolucionarias, demuestra que los obreros se solidarizan con las consignas, con la táctica y con programa de los partidos comunistas y de las organizaciones en masa. Pero la vida interior de las organizaciones locales y su actividad no satisfacen a los obreros revolucionarios y debido a ello es que una gran parte de los nuevos reclutas se marcha. Para los profesores que enseñan en las escuelas comunistas internacionales del partido, lo mismo que para los militantes activos y los cuadros encargados del trabajo del partido, estas cuestiones tendientes a reclutar nuevos adherentes y retenerlos, están lejos de ser secundarias. Es absolutamente preciso consagrarlas la mayor atención. Es posible que estos profesores tengan ya en cuenta los fenómenos que he indicado, pero yo me baso en la experiencia, en los resultados obtenidos. Y en este dominio, se comprueba que los partidos comunistas no han sabido educar, hasta ahora, a los cuadros indispensables para la edificación racional del organismo del partido.

 

LOS COMITES DEL PARTIDO, LA DEMOCRACIA INTERIOR, LA DISCIPLINA, LOS MÉTODOS DE DIRECCIÓN, LA AUTOCRITICA, EL CENTRALISMO DEMOCRATICO, LOS CUADROS

Tomemos los comités del partido. Cuando los bolcheviques organizaban su partido bajo el régimen zarista y mas tarde, los comités del partido eran órganos colectivos, todos sus miembros tomaban parte en la solución de las cuestiones y cada uno de ellos tenía funciones determinadas.


Los comités del partido de provincia y de ciudad, examinaban y zanjaban todas las cuestiones ligadas a la lucha económica y practica del proletariado en el marco de las decisiones de los congresos, de las sesiones del Comité Central del partido, de las directivas del Comité Central del órgano central y de las indicaciones de Lenin. No se contentaban con discutir y hacer sugestiones sobre el modo de aplicar en las provincias y en ciudades determinadas estas decisiones y estas directivas; también se encargaban de aplicar estas decisiones, de explicarlas y vulgarizarlas. Acordaban una atención especial a los comités de radio directamente ligados a las células de empresa. Velaban por que todas las organizaciones del partido, sobre todo las células examinaran las decisiones del partido, las directivas de los comités, formularan sus resoluciones y fijaran los métodos de su aplicación.


Velaban por que, en las organizaciones del partido, no se violara la democracia interior, pero que al mismo tiempo se observara una estricta disciplina. Las cuestiones eran debatidas antes que fuesen adoptadas las resoluciones. Pero una vez tomada la resolución era-----------------------------------------------------------------------------


Debía ser aplicada sin discusión por todos los miembros del partido, incluso aquellos que habían intervenido y había votado en contra. Eso, bien entendido, no impedía a los comités del partido de ser sometidos a una crítica rigurosa después de la aplicación de las decisiones, lo mismo que autocrítica de los propios comités etc. Pero  la crítica y la autocrítica no hacían más que mejorar los métodos de trabajo de la dirección; la estrategia y la táctica, a continuación, eran trazadas más minuciosamente y las faltas cometidas eran rectificadas. La dirección del partido, lo mismo que la dirección de los comités de provincia y de ciudad, no se ocupaban tan solo de política, “pura”. También se ocupaban de las cuestiones de programa, de táctica y de organización. No separaban las cuestiones políticas de las cuestiones de organización, la adopción de resoluciones de su aplicación. La más de las veces era una dirección justa, viva, revolucionaria, bolchevique. Debido a ello, la diferencia entre la influencia ideológica sobre las masas y las fuerzas organizadas del partido, no era grande.


Otra cosa ocurre en los partidos comunistas de los países capitalistas. Se da el caso frecuente de que los comités locales del partido no existen, y si existen no cuenta, en el mejor de los casos, mas que con un secretario, a veces pagado, otras veces no. Y los comités del partido no existen allí sino como apéndices, funcionando irregularmente, en tanto que órgano colectivo.


Allí donde los comités del partido funcionan, ocurre a menudo que los secretarios hacen sus informes a las asambleas, que adoptan todo lo que ellos proponen, sin estar los comités del partido (es decir, sus miembros) al corriente de los asuntos. Estos comités de partido y de ciudad no pueden naturalmente ni organizar el trabajo de las células ni imprimir una dirección justa. Es preciso conceder la mayor atención a los organismos de base.


Sucede con frecuencia que las decisiones de los congresos y de los comités centrales de los partidos comunistas de los países capitalistas, no sean discutidas en las células de empresa y de calle, en los grupos comunistas por lugar de habitación, que son aun numerosos. Estas decisiones son debatidas entre los militantes activos de las ciudades y de los radios, y las cosas terminan de esta manera.


Las directivas del comité Central y de lo comités regionales afectan raras veces a las células, permaneciendo en los comités de radio, y sin embargo, para citar un ejemplo, las directivas sobre la realización de las campañas de mas deben ser sobre todo transmitidas a las células, puesto que estas precisamente están ligadas directamente a las masas. Las células, los grupos por lugar de habitación, son, en la mayoría de los casos, pasivos. Carecen de la actividad que exigen las condiciones actuales. Estas es igualmente una supervivencia socialdemócratas organizaciones del partido no se animan más que la víspera de las campañas electorales. Por esta razón ocurre frecuentemente que la democracia interior y la disciplina bolchevique se echen de menos en las organizaciones del partido. En estas condiciones, no es sorprendente que la decisión de los congresos, las directivas de la Internacional  Comunista y del Comité Central sean letra muerta. Tomemos por ejemplo las decisiones de los congresos de la Internacional Comunista y de diferentes partidos, las asambleas plenarias el Comité Ejecutivo y de los Comités Centrales sobre la traslación del centro de gravedad de la actividad del partido y de los sindicatos a la empresas, sobre el mejoramiento del trabajo de las organizaciones de base y de los sindicatos, en particular en las empresas, Es evidente que la razón de la ausencia de método bolchevique de trabajo debe ser buscada en el concepto falso que tienen los cuadros dirigentes del partido (centro, región, provincia y parcialmente radios).


En recompensa, tenemos “autocrítica” a voluntad. En ocasión de las huelgas, se hace una autocrítica abierta, cuando en realidad es indispensable reorganizar el trabajo en el acto, sin discursos; lo mismo se hace durante las campañas de masa, cuando es necesario organizar mejor los métodos y el contenido del trabajo, a fin de ampliar y acentuar la acción emprendida. También se hace autocrítica después de las huelgas y de las campañas, cosa justa. Pero, a renglón seguido, se repiten las antiguas faltas a la primera ocasión. Estos casos son frecuentes.


EL VERDADERO CENTRALISMO DEMOCRÁTICO

En el partido bolchevique, incluso bajo el zarismo, cuando el partido era ilegal, se aplicaba el centralismo democrático. Las organizaciones del partido no esperaban las indicaciones del Comité Central, de los comités regionales, provinciales o de ciudad (locales). Sin aguardar estas decisiones, obraban de acuerdo con las condiciones locales y con los acontecimientos, dentro del marco de las decisiones del Partido y de las directivas generales. La iniciativa de las organizaciones locales del Partido, de las células, era avivada. Si los camaradas de Odesa o de Moscú, si los de Bakú o de Tiflis hubiesen aguardado siempre las directivas del Comité Central, de los comités de provincia, etc., que, a menudo en los años de reacción y durante la guerra, no existían a causa de las detenciones, ¿que hubiera ocurrido? Los bolcheviques no hubiesen conquistado a las masas obreras y no hubiesen tenido influencia sobre ellas. Los comités provinciales y locales publicaban sus manifiestos y volantes en todos los casos oportunos y por iniciativa propia.


En muchos partidos comunistas, existe, por desgracia, un ultra-centralismo, sobre todo en los partidos legales. El comité Central debe suministrar volantes a las organizaciones locales, el Comité Central debe incluso pronunciarse de antemano sobre los acontecimientos de interés local para que despierten las localidades. Falta de espíritu de iniciativa que debe tener una organización del partido para orientarse poder tomar decisiones, que será preciso aplicar, por supuesto, sobre independientemente de la existencia o de la ausencia de directivas oportunas; estas no tocan el grueso de los efectivos del partido. No existe igualmente un control suficiente de la ejecución de las directivas de los órganos superiores. Hay que combatir todo eso y atraer, enseñando, la atención sobre ello. En el partido bolchevique, el trabajo del partido se efectuaba principalmente en las fábricas y en las empresas por intermedio de las células. La ligazón con las masas su dirección por las células y las fracciones comunistas en las organizaciones de masas, eran vivas. La prensa de partido, la literatura, la agitación verbal y escrita, se dirigían a las masas.


Además, en la antigua Rusia Zarista, habiendo el Partido bolchevique permanecido ilegal hasta la revolución de febrero, el centro (el comité central) y la localidades (comités de radio, locales y provinciales), no poseían grandes buros no tenían ni podían tener locales permanentes indispensables para un aparato algo desarrollado. Además, los recursos financieros no habrían permitido el entretenimiento de muchos funcionarios. Debido a ello es que el centro de gravedad del trabajo del partido (y no solamente el trabajo del partido, sino también trabajo de los sindicatos legales e ilegales) se situaba, naturalmente, en las empresas. Estas condiciones de trabajo del partido se mantuvieron en el periodo de febrero a octubre de 1917, cuando el partido bolchevique se convirtió en un partido legal, que se libraba a un trabajo enorme de masa, mientras que el aparto del Comité Central, de los comités regionales era muy restringido, La  acción se llevaba a cabo sobre todo basándose en los comités de radio, en los subcomités de radio y las células de fábrica y de empresa.


En los partidos legales de los países capitalistas, la organización del aparato del partido es exactamente lo contrario. Los partidos comunistas legales tienen a su servicio locales suficientes, donde pueden fácilmente repartir sus funcionarios, las fuerzas principales del aparato del partido están concentradas en el Comité Central, en los comités regionales y en los provinciales (la sección de organización, de agitación, la sección femenina, la comisión campesina, el grupo parlamentario, etc.), mientras reina el vacío en los comités de radio y en las células. En muchos  comités de radio de los centros industriales sin hablar de las células, no hay ni siquiera un secretario pagado, los comités deben recibir todo del centro. Debido a ello, la iniciativa de las organizaciones locales del partido está paralizada. El Comité Ejecutivo (C.E.). de la Internacional Comunista (I.C.), combate resueltamente este estado de cosas.


LA LIGAZÓN CON LAS MASAS

Esta lucha es tanto mas indispensable cuanto que no se trata tan sólo de las condiciones de organización legales o ilegales puramente exteriores. No, se trata de emprender la acción entre las masas, manteniendo una ligazón regular y estrecha con ellas. Las formas de organización deben obedecer a este objetivo: esta al servicio de las masas, y no viceversa.


En los partidos comunistas legales de los países capitalistas, la ligazón con las masas y la dirección de estas son casi siempre convencionales y operadas por circulares; la prensa, la literatura, la agitación verbal y escrita son abstractas: no corresponden casi nunca a la situación concreta. La razón de ello esta en que, en las condiciones caracterizadas más arriba, los cuadros indispensables, capaces de obrar directamente en el instante, por contacto vivo con las masas, no existen. Por consiguiente, se plantea la cuestión de los cuadros. En el partido bolchevique, los cuadros se formaban en el curso del trabajo práctico entre las masas. Aprendían, en el curso de esta acción, a reaccionar frente a todas las cuestiones de la vida obrera. Ellos conocían no solamente la vida, el modo de pensar de los obreros, sino que también  sabían responderles, organizar su lucha, indicarles la solución. Por esta razón, el partido bolchevique tenía, incluso bajo el zarismo, una influencia tan grande entre las masas, una autoridad tan considerable entre la clase obrera.


Los cuadros superiores y medios  en los partidos comunistas de los países capitalistas están en su mayoría compuestos de elementos revolucionarios salidos de los partidos socialdemócratas. Frecuentemente subsisten en ellos los antiguos métodos socialdemócratas. Muchos no se han liberado aun de las tradiciones socialdemócratas. Y hasta una parte importante de los nuevos cuadros jóvenes, que en el transcurso de los últimos años la acción ha impulsado hacia adelante en los partidos comunistas, es inexperta. Estos jóvenes no saben trabajar concretamente e independientemente. En presencia de una centralización exagerada de la dirección (¡todo del centro!), no tienen la ocasión de educarse por una dirección independiente, plena de iniciativa y concreta en el trabajo local.

 

LAS FRACCIONES COMUNISTAS Y SUS RELACIONES CON LOS COMITÉS DEL PARTIDO

En verdad les era mas fácil a los bolcheviques que a los partidos comunistas de los países capitalistas establecer relaciones normales entre las fracciones comunistas y los comités del partido, pues las organizaciones del partido hacían, en realidad, un trabajo multiforme. Llevaban a cabo la lucha económica, organizaban los sindicatos y las cooperativas, creaban toda clase de organizaciones obreras que tenían la posibilidad de existir bajo el régimen zarista, desde 1905 hasta la declaración de la guerra. Por este hecho, las organizaciones del partido eran una autoridad reconocida por los militantes, de todas las organizaciones, en su gran mayoría miembros del partido, y los simpatizantes. Esta situación era completamente natural y nadie se oponía a este estado de cosas. Después de la toma de poder, se manifestaron, entre ciertas fracciones comunistas de los Soviet, tendencias a querer sustituirse a los organismos del partido, pero fueron manifestaciones efímeras. Antes y sobre todo después de la toma del poder, las relaciones entre las organizaciones del partido bolchevique y las fracciones comunistas (o ciertos comunistas aislados) de las organizaciones obreras de masa sin partido, se presentaban de la manera siguiente: las organizaciones del Partido zanjaban las cuestiones importantes, y las fracciones comunistas, así como los comunistas aislados, en todas las organizaciones de sin partido sin excepción, aseguraban  la explicación de las decisiones. Las mismas fracciones comunistas determinaban los métodos para ello. En su acción cotidiana, eran completamente independientes. Podían y debían dar pruebas de iniciativa en su trabajo en el seno de las organizaciones  y de los organismos sin partido.


Las fracciones comunistas que militaban en los organismos dirigentes de las organizaciones sin partido, tenían la obligación no solamente de dar cuenta de su actividad a  las conferencias y congresos que los habían nombrado, sino también a los comités del Partido. Antes, e incluso poco después de octubre, cuando en algunas organizaciones de masas sin partido subsistían aun mencheviques y social revolucionarios, los bolcheviques transformaban cada posición conquistada en punto de apoyo para conquistar la organización en la totalidad del radio, de la ciudad, de la región o del país. Demostraron que sabían trabajar mejor que los otros, preparar mejor las cuestiones, dirigir, cimentar y organizar mejor a las masas obreras. Fue por eso que lograron eliminar a los mencheviques, a los social revolucionarios, y otros elementos de los partidos “socialistas” y populistas de todas las organizaciones obreras en masa.


Si ocurre lo contrario en los partidos comunistas de los países capitalistas, es porque aun han conservado tradiciones socialdemócratas, mezcladas frecuentemente con concepciones sectarias. Los sindicatos y otras organizaciones proletarias de más, como hemos dicho, han hecho su aparición mucho  antes que los partidos socialdemócratas se hubiesen constituido en los principales países capitalistas. Estas organizaciones  se han consolidado entre la clase obrera como organizaciones independientes que dirigen a su lucha económica. Los miembros de los partidos socialdemócratas colocados a la cabeza de las organizaciones proletarias de masa tenían, pues, una cierta independencia y de la igualdad de los derechos del movimiento sindical y de los partidos socialdemócratas y proclamaban la neutralidad de los sindicatos.


Como hemos dicho, la única excepción era el partido bolchevique. Se podrían citar muchos ejemplos, sacados del movimiento socialdemócrata en Alemania, que demostrarían que las resoluciones de los congresos sindicales diferían de las de los congresos del partido socialdemócrata. Aunque no fuese mas que sobre la cuestión de la huelga general de 1905. Y eso a pesar de que en el congreso de los sindicatos participaban los mismos socialdemócratas, muy al corriente del punto de vista del partido. La misma cosa se repetía respecto a la celebración del 1º de Mayo. Los partidos socialdemócratas de Europa Central lo celebraban, antes de la guerra, el día mismo, mientras que los sindicatos “libres” socialdemócratas lo saboteaban a fin de no tener que sacar de las cajas sindicales los subsidios acordados a los obreros despedidos de las empresas por haber holgado el 1º de Mayo. Los sindicatos proponían posponer la fiesta del 1º de Mayo para el domingo siguiente. Estas relaciones, anormales para los bolcheviques, entre partidos socialdemócratas y sindicatos de anteguerra (después de la guerra reina entre los partidos demócratas y sus sindicatos una unanimidad enternecedora en la obra de traición de los intereses de la clase obrera de cada país), son intolerables en un partido bolchevique, pues impiden realizar la unidad de dirección de todas las formas del movimiento obrero revolucionario. Y los partidos comunistas de los países capitalistas han heredado estas relaciones de los partidos socialdemócratas.


LAS RELACIONES ANORMALES ENTRE LOS PARTIDOS Y LAS FRACCIONES COMUNISTAS

Las relaciones anormales entre los partidos y las fracciones de los sindicatos y de las organizaciones proletarias de masas en general, tienen dos orígenes: los comités del partido, al sustituirse, a veces, a las organizaciones de masa, destituyen a los secretarios elegidos para nombrar  a otros, publican abiertamente en la prensa las proposiciones que dirigen  a los sindicatos rojos; dicho de otro modo: hacen lo que ni siquiera hace el partido comunista de la U.R.S.S. Las decisiones del Comité Central del Partido Comunista de la U.R.S.S. o de los comités locales del partido son ejecutadas, en el interior, por las fracciones comunistas o los miembros aislados del partido que militan en tal o cual organización sin partido. Otra de las causas de estas relaciones anormales es que ciertos miembros del partido comunista trabajan por su cuenta y riesgo, sin tener en cuenta las directivas de los organismos del partido o sin obedecerlos. Hubo casos, especialmente en Francia, en que los organismos del partido creían deber hacer absolutamente todo, suplantar al Socorro Rojo, a los sindicatos, a las cooperativas, a las organizaciones deportivas, desde el momento que podían desempeñar todas las funciones de estas organizaciones. Este principio es completamente falso. Si incluso las direcciones de los partidos comunistas fuesen cien veces mejores que ahora, no podrían sustituirse a todas estas organizaciones.


Por otra parte, eso es superfluo, ya que tanto el Comité Central como las organizaciones locales del partido deben solamente trazar la línea política, controlar su ejecución, dirigir las fracciones comunistas y a los miembros aislados que militan en las organizaciones de masas. El Comité Central y el comité del partido deben hacer adoptar sus directivas a las organizaciones obreras de masa por intermedio de las fracciones comunistas o de los miembros aislados del partido, a falta de fracciones. Pero no debe ocupar su lugar. Me parece inútil extenderme más sobre el modo en que estas relaciones anormales entre el partido, los sindicatos y las organizaciones de masa en general impiden devolver los lazos entre  el partido y las masas y de implantarse sólidamente entre las grandes masas. En los países donde existen sindicatos rojos, coexisten sindicatos de tendencias diferentes en las mismas ramas de producción. Sin embargo, los sindicatos rojos raramente han logrado ganar organizaciones enteras o grupos más o menos importantes de sindicatos pertenecientes a otras tendencias.


La oposición sindical en las organizaciones reformistas consigue con bastante frecuencia conquistar la mayoría en las secciones sindicales reformistas locales. Pero los partidos comunistas y las oposiciones sindicales no hacen de ello un punto de apoyo para propagar su influencia entre las otras secciones del mismo sindicato o de otros sindicatos aliados; lo mismo ocurre en las secciones conquistadas por la oposición sindical en los consejos sindicales locales. No es posible explicarlos más que por el hecho de que las mismas reacciones sindicales de oposición se deslizan a menudo hacia las posiciones reformistas. Esto es igualmente cierto para muchos consejos de empresa rojos. No se les asegura la dirección y la ayuda que necesitan para su trabajo.


LA PRENSA

En el periodo ilegal y en el periodo actual, la prensa del partido bolchevique, intérprete de la opinión del partido, ejecuta las decisiones de este. La prensa moviliza, organiza y educa a las masas obreras. No es posible separar a la prensa del partido de los comités del partido. En el extranjero, los partidos socialdemócratas hacían nombrar a los redactores de los periódicos  en los congresos. Se ha visto a tal o cual Comité Central no poder hacer nada contra un periódico: este tenia su propia línea política, el Comité Central la suya. Tal fue el caso de Alemania con VORWAERTS y en Italia con el AVANTI. Evidentemente, los partidos comunistas han repudiado estas “excelentes” tradiciones. Pero esta “independencia” que poseía la prensa socialdemócrata antes de la guerra, ha dejado huellas profundas en los partidos comunistas. Por cierto que no se puede decir que los redactores de los periódicos comunistas sean designados por los congresos y sean independientes del Comité Central y de los comités del partido. No es ese el caso. Pero sucede muy a menudo que el Comité Central y los comités del partido acuerden muy poca atención a la prensa del partido: la prensa trabaja por su lado, el Comité Central y los comités del partido trabajan por el suyo. La línea política del Comité Central y de los comités del partido difiere a menudo de la línea de los periódicos del partido, y eso de ninguna manera porque el Comité Central, los comités del partido o los comités de redacción lo quieran.


El partido comunista alemán posee 38 diarios. Si  estos 38 diarios dispusieran de una dirección justa y racional, podría ejercer una influencia mucho mayor que la que ejercen en realidad entre las masas obreras. El partido bolchevique no poseía, desde 1912 hasta 1914, más que un solo diario legal, ¡PRAVDA! Y que proezas realizaba entonces la PRAVDA en Rusia ¡que ayuda inapreciable aportaba este diario a los militantes locales, a pesar de que no pudiese decir todo lo que hubiera querido, a causa de la censura! Trataba  las cuestiones más importantes y más serias en un lenguaje popular, accesible a los obreros menos educados. LA PRAVDA reservaba un espacio grande a la  vida de las fábricas y de las empresas. En los países que he citado, los periódicos son legales. Pueden decir más o menos lo que menester para expresar y aplicar la línea política del partido. Los periódicos, como las organizaciones obreras de masas, son canales por donde los partidos comunistas pueden y deben ejercer su influencia entre los obreros, pueden y deben conquistar a los obreros. Pero es preciso saber utilizar y dirigir los periódicos del partido.


Los diarios comunistas legales no se distinguen, en muchos países, ni por una exposición popular, ni por la acuidad de los temas, ni por la concisión de los artículos. Los periódicos están llenos de artículos escritos en estilo de tesis, en vez de  exposiciones populares y condensadas de las principales tareas actuales. La prensa es culpable de que los militantes activos, todos los miembros del partido y los obreros revolucionarios no posean todos los argumentos necesarios para combatir a los partidos socialdemócratas, a los sindicatos reformistas, a los partidos nacionalsocialistas y todos a quienes siguen aun los obreros. La prensa del partido debe no solamente trazar la línea política fundamental, citar los hechos concretos de la traición de los socialdemócratas y de los reformistas, de la demagogia de los nacionalsocialistas sino también indicar la manera de explotar estos hechos. La mayoría de periódicos comunistas no tienen crónica de las fábricas y de las empresas. Falta espacio en la prensa del partido para este género de cosas!


Muchos partidos comunistas no han comprendido aun la importancia de la prensa del partido. El cuerpo de enseñanza de las escuelas internacionales debe conceder una atención particular a la prensa del partido en la formación de los alumnos. Muchos militantes formados en las escuelas internacionales del partido se convierten en seguida en redactores. No se ve que hayan aportado algo nuevo y que hayan contribuido a renovar la prensa del partido, o que hayan roto con las tradiciones socialdemócratas en este dominio.

AGITACIÓN

Actualmente, el mundo capitalista atraviesa por una profunda crisis industrial y agraria, por trastornos financieros y por una  guerra imperialista en Extremo Oriente que amenaza extenderse a otros países. Todo eso afecta no solamente a los obreros, a los campesinos pobres, sino también a la pequeña burguesía urbana (los empleados, los funcionarios, etc.). Es, pues, mas fácil tocar a estas masas por la agitación comunista, hoy en día, que la estabilización capitalista ha terminado, que en el curso de su “florecimiento”. Desgraciadamente, la propaganda de los partidos comunistas es abstracta. Y es lo es tanto en los periódicos, como en los manifiestos o en la agitación oral. Parte del punto de vista de que todos los obreros conocen la cuestión tan bien como los que escriben en los periódicos, redactan los manifiestos y hablan en público. Si se promulga un decreto-ley en Alemania  que toca en lo vivo a cada obrero, sea que disminuya los salarios o aumente el impuesto, etc., en lugar de examinar punto por punto, de indicar cuanto deberá pagar al fisco cada obrero, en que  proporción serán disminuidos los salarios, a fin de que las masas comprendan, se prefiere escribir sencillamente: protestamos contra el decreto-ley reclamamos la huelga contra este decreto.


¿Cómo abordaban eso los bolcheviques para hacer agitación? La fuerza de los bolcheviques residía en el hecho de que hacían conocer su opinión sobre cualquier cuestión: baja de los salarios, lugares de recreo, reemplazo de los vidrios rotos en las fábricas, agua hirviente para hacer el té, multas, calidad de los alimentos en la cantina de la empresa, etc. Ellos desarrollaban estas cuestiones y sacaban de ellas conclusiones políticas. Ved las huelgas que se desarrollaron el sur de Rusia en 1903. Los bolcheviques supieron transformar este movimiento de huelgas económicas provocado por los agentes de Zubatov, de Chaievics y compañía, en un movimiento político considerable que abarcaba a toda la Rusia meridional. Numerosos partidos comunistas no saben aun organizar el trabajo de agitación de una manera conveniente.


En cuanto a los camaradas dirigentes, redactores, propagandistas, etc., piensan que ya que ellos comprenden los acontecimientos y saben orientarse, todo es más o menos claro para los obreros. ¡Y de esta manera es como abordan a los obreros socialdemócratas! En lugar de tomar el menor hecho de traición, de indicar su lugar, sus fechas, citar testigos, recordar los términos exactos del acto, la fecha en que los lideres reformistas y socialdemócratas han tenido conversaciones con los ministros y los fabricantes, han traicionado los intereses de la clase obrera, en lugar de explicar pacientemente todos estos hechos a los obreros socialdemócratas, reformistas y sin-partido, nuestros camaradas no tienen en la boca mas que social fascistas y burócratas sindicales. Y eso es todo.  Y piensan que habiendo dicho “social-fascistas” y “burócratas sindicales”, todos los obreros comprenden el sentido que se concede a estos términos injuriosos y creen que los líderes reformistas y socialdemócratas los merecen. De esta manera no se hace mas que alejar a los obreros honestos, miembros de los partidos socialdemócratas y de los sindicatos reformistas, pues ellos no se consideran ni social fascistas ni burócratas sindicales.


¿No debe la agitación ocupar un lugar enorme en la enseñanza que se da en las escuelas internacionales del partido? Ved los artículos de Lenin en 1917. Tomad por ejemplo la acusación lanzada contra el partido bolchevique de estar a sueldo del imperialismo alemán. Lenin podía decirse que, ante tal acusación, ante tal insinuación, no había mas que responder: “Canallas, no os dirigiremos la palabra; estimamos inútil justificarnos delante de vosotros; pensad lo que queráis, nosotros seguiremos nuestro camino”. Muchos partido comunistas habrían obrado por cierto así,  considerando que refutar acusaciones tan abiertas equivale a rebajar nuestra dignidad. ¿Qué hizo Lenin? Comenzó por demostrar lo que era Alexinski en Francia y el hecho de que en una reunión celebrada en ese país, había sido expulsado por embustero y falsario. De vuelta a Rusia el Comité Ejecutivo Central compuesto de mencheviques y de social revolucinarios.  Declaró a Alexinski: “No te aceptaremos hasta tanto no te hayas rehabilitado”. Fue entonces que Alexinski inició, en julio de 1917, una campaña de calumnias en la prensa contra los bolcheviques, acusándolos de trabajar para los alemanes y de estar a sueldo de ellos. Lenin exhibió a Alexinski en toda su desnudez.


Lo mostró tal como era en realidad. Y cuando hubo descrito su fisonomía moral y que lo hubo aniquilado de esta manera, examinó la posición de los mencheviques y de los social revolucionarios en la ocurrencia. Los mencheviques y los social revolucionarios sabían que se acusaban a los bolcheviques de espionaje. Tseretelli había telefoneado a todos los diarios para que no se publicara este innoble documento(∗) que no era sino una vil maquinación. Después de eso, Lenin denunció un tercer hecho. El gobierno provisional conocía esta maquinación. Y sin embargo, no había detenido a ninguno de los militantes acusados, a pesar de haber tenido conocimiento de este documento desde el mes de junio. Por consiguiente, el mismo gobierno provisional no creía en esta calumnia dirigida contra los bolcheviques. Lenin disecó, machacó en un estilo popular, todos estos hechos, y preguntó: ¿quién esta, a la cabeza del gobierno? ¿Kerenski? No. ¿El Comité Ejecutivo? No. Existe otro poder, el de la camarilla militar, y es ella la que ha hecho saquear nuestra imprenta. Pero, sabéis ¿quién se oculta detrás de ella? El partido Constitucional Demócrata (los kadetes).


Y al día siguiente, citando, en otro articulo, las  palabras pronunciadas por el socialista populista Chailovski en la sesión del Comité Ejecutivo Central, Lenin demostraba que los constitucionales demócratas y los imperialistas de occidente hacían causa común y que los imperialistas no querían dar dinero mas que a los constitucionales demócratas. Lenin había comenzado por  Alexinski y terminó haciendo el proceso del poder y de su carácter de clase. No blasfemaba, no decía que refutar acusaciones tan innobles era rebajar nuestra dignidad, sino que demostró que estas insinuaciones y esta tarea de ladrones, que fueron al principio obra de la prensa de los renegados, fueron enseguida recogidas y ampliadas por el gobierno provisional, por toda la prensa burguesa, menchevique, populista y social revolucionaria.


Gracias a una agitación tan accesible y al mismo tiempo tan popular, los bolcheviques pudieron no solamente rechazar el ataque de los mencheviques, de los social revolucionarios y de los cadetes en un período particularmente difícil para los bolcheviques, sino también desplegar durante tres meses una vasta agitación contra todos los partidos existentes, y en primer lugar contra los socialdemócratas, los mencheviques y los social revolucionarios que tenían aún influencia entre las grandes masas de obreros, de campesinos y soldados. Con este objeto, los bolcheviques supieron explotar la doblez de estos partidos en todas las cuestiones que surgieron. En vísperas de la revolución de octubre, millones de obreros, de campesinos y de soldados fueron ganados por el movimiento. En el transcurso de las jornadas de octubre, los bolcheviques ya habían conquistado a toda la clase obrera y la mayoría de los soldados y de los campesinos seguían las consignas de los bolcheviques relativas a la tierra y a la paz.


HACER RESALTAR LA TRAICIÓN DE LOS SOCIALDEMÓCRATAS

¿Proceden de esta manera en su agitación los partidos comunistas de los países capitalistas? Los socialdemócratas han traicionado tantas veces a la clase obrera, en todos los países, que la sorpresa de obreros  de  la Unión Soviética es bien comprensible cuando se les ocurre preguntar de qué materia están hechos los obreros en el extranjero. Vemos que los socialdemócratas traicionan cada día sus intereses, pero los obreros del extranjero continúan votando por los socialdemócratas y perteneciendo a su partido, la causa de ello estriba en el hecho de que numerosos partidos comunistas no saben hacer agitación incluso en una situación tan favorable como la creada en el mundo entero por la crisis agraria e industrial actual. Una crítica detallada, paciente y persuasiva, es indispensable de parte de los partidos comunistas, pues los líderes socialdemócratas, a pesar de sus múltiples traiciones, descubren constantemente nuevos trucos para abandonarse a sus maniobras demagógicas. Los socialdemócratas alemanes han hecho lo imposible por obtener la aplicación de los decretos leyes. Han ayudado a expoliar a los parados y a los obreros ocupados. Ahora depositan en el Parlamento una serie de proyectos de leyes demagógicas: reducción del paro, aumento de los subsidios a los parados, disminución de los alquileres, etc., En el instante mismo en que votan contra los comunistas, en ausencia de los nacionalsocialistas, forman la mayoría(∗) hacen adoptar las vacaciones del Reichstag, sin indicar la fecha de su convocatoria, sin solicitar la discusión de sus propios proyectos de leyes y, naturalmente, de las proposiciones de la acción comunista. Desde ese instante, los partidos comunistas deben tratar de coger a los especuladores socialdemócratas en flagrante delito, desenmascarar, con el apoyo de pruebas, cada una de sus maniobras, cada acto de traición.


El partido bolchevique, antes y después de la toma del Poder, ha sabido siempre educar a sus miembros, darles directivas a fin de que todos, sea cual fuere su trabajo y en cualquier lugar que se halle, dirijan sus golpes en la misma dirección. Y, sin embargo, frecuentemente los órganos locales del partido no recibían directivas más que por la prensa. El partido bolchevique obtuvo todo eso gracias a sus métodos de trabajo de que hemos hablado mas arriba. Por desgracia, no puede decirse otro tanto de la mayoría de los partidos comunistas de los países capitalistas. Allí ocurre a menudo que los miembros del partido obrero en direcciones diametralmente opuestas.

 

ACONTECIMIENTOS, TÁCTICA, CONSIGNA, TEORÍA DEL ‘MENOR MAL’ Y FRENTE ÚNICO


Antes de la revolución de octubre, los mencheviques se burlaban de los bolcheviques, porque examinaban demasiado a menudo, en sus reuniones, los acontecimientos. Y, sin embargo, sin un análisis exacto de la situación y sin una apreciación del momento, es muy difícil determinar la táctica. Preconizar una táctica justa en cada situación dada y sobre todo saber aplicarla con habilidad, es un arte. Adquirir este arte, equivale a facilitar la lucha y a contribuir a la conquista de las masas. Otro arte consiste en hacer una elección juiciosa y oportuna de las consignas correspondientes a la situación y su consonancia con las necesidades del momento. Nadie puede negar que los bolcheviques supieran analizar magistralmente los acontecimientos que surgían, determinar una táctica justa, lanzar consignas precisas y adecuadas que las grandes masas acogían. Lenin se burlaba de los bolcheviques que permanecían aferrados a la táctica de ayer y que no comprendían que ella no correspondía ya a la etapa siguiente o a las condiciones nuevas (por ejemplo, la proposición de Kamenev y de Bogdanov de boicotear las elecciones a la tercera Duma, como los bolcheviques habían boicoteado la primera).


Es esta habilidad para analizar los “acontecimientos”, la situación, y para formular la táctica justa a seguir lo que les falta a menudo a los partidos comunistas de los países capitalistas (y eso aun cuando la Internacional Comunista , al revés de la II Internacional, determina a menudo las tareas y traza la táctica de sus secciones). Si sucede que ciertos partidos comunistas ven en la caída de un ministerio una “crisis política”, otros toman el hecho de que el parlamento cese momentáneamente el examen de las cuestiones corrientes por la institución de la directiva fascista, y preconizan, en consecuencia, como consigna principal, la lucha contra el fascismo  atenuando la lucha contra los socialdemócratas. Si se repara el error, es para combatir únicamente los partidos socialdemócratas. En cuanto a los fascistas, dejan de existir. Las consignas son a menudo incoherentes. Ora son consignas de lucha solamente sobre las cuestiones interiores, ora consignas contra la guerra, pero sin ligazón orgánica con  las cuestiones de política interior.


Desgraciadamente, estas consignas incoherentes las hallamos no solamente en la “alta política, sino también el lucha económica, donde no son menos nocivas”. Es preciso estudiar muy minuciosamente las particularidades de la situación, seguir las fases y las tendencias de su evolución, ver como reaccionan los obreros, seguir los preparativos y las iniciativas de los adversarios, socialdemócratas, fascistas, etc., y observar la táctica que adoptan. Sólo mediante un análisis como ese y un examen semejante de los acontecimientos, es posible establecer una táctica justa, lanzar consignas oportunas, dar a la agitación  el contenido indispensable y la nota requerida. Las cuestiones corrientes deben ser amplia y frecuentemente expuestas en la prensa del partido, con objeto de armar, de educar y de preparar a los miembros del partido a la lucha, analizando para eso la situación, refutando los argumentos y la propaganda de los adversarios y desenmascarando sus planes y trucos. Con el mismo objeto se discutirá lo más a menudo posible, en las reuniones del Partido, en las células, etc., los problemas del día y las tareas del partido. Un debate tal permitirá no solamente a los miembros del partido que asimilen la táctica y la línea política del partido, que se orienten en las cuestiones actuales y que se armen de argumentos para la polémica y la agitación en las empresas, entre los parados, en los sindicatos, en la calle, sino que dará igualmente animación a las células y a las organizaciones locales del partido.


LA PERNICIOSA TEORÍA DEL “MENOR MAL”


Los partidarios socialdemócratas y los sindicatos reformistas preconizaban frecuentemente, en estos  últimos años la teoría del “menor mal”. Los reformistas aconsejan a los obreros que acepten una reducción de los salarios del 8 por 100 en lugar del 12 por 100 que “exigen” (no sin previo acuerdo con los reformistas), los patrones. Representan en seguida como una victoria esta “ganancia” de 4 por 100 en provecho de los obreros. Los partidos socialdemócratas sostienen las leyes más odiosas, que oprimen a los trabajadores con contribuciones gravosas y roen el salario, so pretexto que el Gobierno y la burguesía tenía la intención de exigir a los obreros un tributo aún mas elevado. Y presentan eso como una victoria de los obreros. Proponen votar por Hindenburg, a quien han combatido en las elecciones de 1925, como reaccionario y monárquico, so pretexto que Hindenburg es una “menor mal” con relación a Hitler. Los mencheviques rusos emplearon igualmente la teoría del “menor mal”. Así, en ocasión de las elecciones a la segunda Duma, so pretexto que Rusia estaba amenazada por la peor reacción, los mencheviques invitaban a votar por el partido Constitucional Demócrata.


Los bolcheviques, reaccionaron con vigor contra los mencheviques y convencieron a los electores revolucionarios que votaran por los candidatos revolucionarios, haciendo ver que los mencheviques, antes durante y después de la revolución de 1905, sostenían a la burguesía liberal, del mismo modo que hoy en día los partidos socialdemócratas sostienen a la burguesía en todos los dominios. Los mencheviques combatían la hegemonía del proletariado y la revolución democrático burguesa. Sus gritos contra el peligro de la reacción de los Cien Negros no era más que una escapatoria para desviar a la clase obrera del buen camino revolucionario. Los partidos comunistas no han logrado hasta la fecha desenmascarar las maniobras a que se libran los partidos socialdemócratas bajo el manto de la teoría del “menor mal”, recurriendo a los métodos empleados por los bolcheviques para desenmascarar la maniobra menchevique a propósito de la amenaza de reacción de los Cien Negros. Y hasta tanto  no se descubra ante las masas, este engaño de los partidos socialdemócratas, será difícil sustraer a los obreros a su influencia.

 

LA APLICACIÓN DEL FRENTE ÚNICO


Las grandes masas obreras aspiran a la unidad. Abundan en diferentes países los casos en que los agentes más fieles de la burguesía se sirven de las consignas de unidad para calentar la cabeza a los obreros. Los partidos socialdemócratas preconizan igualmente la unidad.  El renegado Trotski  les presta ayuda proponiendo el “bloque”  de los comunistas y de los socialdemócratas, invocando para ello a los bolcheviques y a Lenin.


Antes me he esforzado por demostrar como realizaban los bolcheviques el frente único en la base en las fábricas y en las empresas.


Hay en la historia del bolchevismo casos en que la técnica del frente único por abajo y por arriba fue aplicada simultáneamente, pero fue solamente EN EL CURSO DE LA LUCHA REAL. Tal es el caso de 1905, en el momento de las  huelgas, de las manifestaciones, de los progroms, de las insurrecciones (en Moscú), en plena acción. Se creaba comités de unión, en el curso de la acción común. Se publicaban llamamientos en común. El frente único, al operarse en la base en el curso de la lucha práctica de las masas, obligaba a los jefes mencheviques a plegarse a la lucha dirigida por los bolcheviques. Cual era la situación en 1917, durante las jornadas de Kornilov ¿El renegado Trotski quiere engañar a los comunistas? A fines de agosto de 1917, Kerenski no sin haber recibido el asentimiento de los social revolucionarios y de los mencheviques, invitó a Kornilov a venir  con tropas leales para aplastar al Petrogrado bolchevique. Kornilov  respondió a la llamada. Pero antes de entrar en Petrogrado exigió que le fuera entregado todo el poder. Los obreros y los soldados que seguían aun a los mencheviques y a los social revolucionarios comprendieron que, obteniendo el poder, Kornilov aplastaría no solamente a los bolcheviques, sino también a ellos. Bajo la presión de las masas, los mencheviques y los social revolucionarios se vieron forzados a unirse a la lucha dirigida por los bolcheviques. Los mencheviques y los social revolucionarios armaron a los obreros de Petrogrado para librar esta lucha. Fue un “bloque “tan sólo en el curso de la lucha contra Kornilov. Pero   incluso en ese momento, los bolcheviques no cesaron su campaña contra  los mencheviques, los social revolucionarios. Y el gobierno provisional que, por su traición a los intereses de los obreros, de los campesinos y de los soldados, había llevado al país hasta el terreno de  provocar la insurrección de Kornilov y que vacilaban aun entre el sostén directo de Kornilov y la lucha contra él.


Es parecida a esta la situación de Alemania. ¿Cómo es posible, basándose en los acontecimientos que han acompañado al  putsch de Kornilov, sacar la conclusión de la necesidad de formar: “bloque” con la socialdemocracia alemana para luchar contra el fascismo, cuando la única preocupación de los socialdemócratas es ayudar a los fascistas y a la burguesía? El ministro socialdemócrata de la policía prusiana ha disuelto la Asociación del Frente Rojo porque combatía a los fascistas, al mismo tiempo que toleraba y protegía los cuarteles fascistas de las sesiones de asalto. Los policíacos socialdemócratas están siempre de parte de los fascistas para golpear a los obreros cuando estos tratan de repeler los ataques de los fascistas. No se mixtificara a los comunistas invocando que Hindenburg ha “disuelto”, en vísperas de las elecciones de Prusia, las secciones de asalto fascistas. Si se les ha disuelto formalmente, no obstante, se tuvo cuidado de no destruir la organización y de no hacerles daño. Esta “disolución” tenia por objeto permitir a los socialdemócratas que engañaran a sus lectores y que los arrastraran de su parte gracias a la pretendida lucha contra el fascismo.


Casi todos los partidos comunistas cometen una multitud de errores en la aplicación de la táctica del frente único. Pero tenemos ya ejemplos de una buena aplicación del frente único: la lucha de los mineros que el Partido Comunista y los sindicatos rojos de Checoslovaquia han dirigido en Bohemia Septentrional. Es preciso evitar los errores y lograr realizar a todo precio, por abajo, de un modo justo y enérgico, el frente único bolchevique de lucha en las fábricas y en las empresas.

 


TRABAJO LEGAL E ILEGAL, UTILIZACIÓN DE LOS MEDIOS LEGALES


En la Rusia Zarista, el partido bolchevique, siendo en el fondo ilegal, supo aprovechar ampliamente los medios legales. A partir de 1905, tiro sin cesar, incluso en el transcurso de los años más negros de reacción, periódicos, semanarios legales y revistas más substanciales en las diferentes regiones de la inmensa Rusia. Sin hablar de la PRAVDA, el cotidiano del Partido Bolchevique, que jugó un papel tan grande para unificar al Partido Bolchevique, en la lucha contra el zarismo, la burguesía, los mencheviques, los liquidadores, los tortskistas, los conciliadores, etc. Junto con la prensa legal, el partido publicaba evidentemente periódicos y volantes ilegales.


El partido Bolchevique aprovechaba todas las reuniones públicas legales: reuniones de médicos, de cooperadores, de maestros, etc., para intervenir en el sentido de las reivindicaciones bolcheviques. Militaba en las sociedades obreras legales: sindicatos, cooperativas, sociedades recreativas y otras organizaciones. Más aún, el Partido Bolchevique utilizó a las organizaciones obreras legales creadas por la policía, las corporaciones zubatov y de Gapon, en ocasiones de los acontecimientos de 1905, para sustraer a los obreros a la influencia de los agentes de la policía y a las celadas policíacas, tarea que llevó a cabo denunciando las maquinaciones policíacas en las reuniones mismas convocadas por estas organizaciones. Para darse cuenta del éxito de la acción bolchevique basta saber que el cura policiaco Gapon se vio obligado, bajo la presión de las masas obreras, a incluir en programa las principales reivindicaciones del programa mínimo del Partido bolchevique a fin de no ser desenmascarado como agente de la policía.


Hay que decir que no solamente los partidos comunistas ilegales no han sabido utilizar con éxito los medios legales, sino que, cosa mas sorprendente, los partidos comunistas legales no han podido aplicar fructuosamente los métodos de trabajo, no obstante disponer de muchos más medios que los partidos comunistas ilegales.


Cuando la prensa comunista legal es temporalmente prohibida o cuando los poderes públicos prohíben hablar de los decretos leyes que se abaten hoy en día profusamente sobre la clase obrera, o  de los ametrallamientos de manifestantes, etc.; los partidos comunistas legales no logran  en las fabricas y empresas, difundir, vasta y oportunamente los periódicos y volantes ilegales consagrados a las cuestiones de las cuales es prohibido hablar en la prensa legal. Lo mismo ocurre en lo que respecta a la prohibición de las reuniones y manifestaciones; convocar mítines y reuniones bajo otra insignia o denominación, organizar súbitamente manifestaciones; convocar mítines y reuniones bajo otra insignia o denominación, organizar súbitamente manifestaciones en los barrios obreros, pese a las prohibiciones, preparándolas minuciosamente, son cosas posibles e indispensables.


Las autoridades y la policía prohíben los periódicos por diversos lapsos de tiempo, prohíben las reuniones y manifestaciones obreras en los momentos más críticos para ellos. Por esta razón, los partidos comunistas tienen el mayor interés en que los obreros aprendan no solamente lo que las autoridades quieren ocultarles, sino que proteste, bajo la dirección del partido contra las medidas en cuestión. De esta manera solamente los partidos comunistas podrán conquistar a las masas y dirigirlas. Si faltan  en las empresas buenas células, se tendrán las mayores dificultades para trabajar y para mantener la ligazón con las masas cuando los partidos comunistas sean puestos en la ilegalidad.


LAS TAREAS ACTUALES

1).EL TRABAJO COMUNISTA SINDICAL EN LAS EMPRESAS

¿En que punto  se debe concentrar la atención de las escuelas del partido? CUESTE LO QUE CUESTE EN EL TRABAJO EN LAS EMRESAS. Sin trabajo en las empresas es imposible combatir ventajosamente por la dictadura del proletariado. Esa es la cuestión. Pero el trabajo en las empresas  adquiere una importancia de primer orden ante la proximidad de la guerra imperialista, la cual significa en primer lugar la destrucción del movimiento obrero revolucionario legal, de  las organizaciones comunistas y de los sindicatos rojos legales. En estas condiciones, el trabajo en las empresas se convierte más que nunca en el medio más importante y por así decir el único de ligarse a las masas obreras de las fábricas y de las empresas, de influenciarlas y de dirigir su acción. Además en periodo de conflictos las empresas se ocuparán casi exclusivamente de la fabricación de los armamentos, del aprovisionamiento de los ejércitos imperialistas del país o de los otros países, y la lucha contra la guerra deberá ser más que nunca librada en las empresas.


Es difícil hacer acción en las empresas. Hoy en día, aprovechándose del paro, se expulsa a todos los obreros revolucionarios. Nuestra tarea consiste en penetrar en las fábricas y las empresas a todo precio, por todos los medios, bajo otra bandera si es necesario, a fin de hacer en ellas el trabajo comunista. Es preciso hacer una gran agitación y popular, como los bolcheviques la han hecho antes de la guerra y de febrero a octubre de 1917. Los partidos comunistas de los principales países capitalistas son momentáneamente legales. Tienen su prensa, pueden convocar reuniones. La agitación debe revestir otro carácter, desplegarse en las fábricas, en las puertas de las empresas, en las paradas de los tranvías, del metro, en todas partes donde trabajan y se congregan los obreros y empleados. Es preciso crear cuadros de militantes que sepan expresarse breve y claramente; es preciso formarlos, instruirlos y enviarlos a la calle, a las empresas, a las fábricas para desplegar allí la agitación. ¿Es  esto posible? Ciertamente. Es preciso que vuelven a militar en sus partidos respectivos, lo comprendan y sepan ellos mismos organizar este trabajo.

 

2) LAS HUELGAS

¿Cómo preparar una huelga? ¿Cómo dirigirla? ¿Cómo formular las reivindicaciones? Estas no son cuestiones ligeras. Para la mayoría de los partidos comunistas, de los sindicatos rojos y de las oposiciones sindicales, estas cuestiones que reciben raramente una solución feliz. Muy recientemente aún, buen número de partidos comunistas no presentaban más que las reivindicaciones del programa máximo y descuidaban las reivindicaciones  inmediatas sin ligarlas a la política y al programa máximo, pues cuando no presentábamos mas que las reivindicaciones políticas los obreros no nos seguían y todo el trabajo se resentía por ello. Sabemos por experiencia que los bolcheviques ligaban siempre lo político  a lo económico e inversamente. Conozco un caso, que se remota a 1905, en que los bolcheviques, al declarar una huelga política, formularon reivindicaciones de orden económico y viceversa.    


Preparar bien una huelga es un trabajo difícil. En la organización y en la dirección de una huelga, así como en los objetivos perseguidos por los socialdemócratas y los reformistas, de una parte, y de los bolcheviques de otra parte, había gran  diferencia. Los bolcheviques recogían datos sobre la situación de los obreros de las fábricas y de las empresas, militaban entre ellos a fin de explicarles su situación. Una vez terminado el trabajo preparatorio (examen por la célula de todos los detalles de la huelga de acuerdo con los militantes revolucionarios sin partido), se declaraba la huelga, se formulaban reivindicaciones y se elegía un comité de huelga que reunía a los obreros y planteaba ante ellos las cuestiones relativas a la huelga. Si el comité de huelga y los militantes revolucionarios eran detenidos, se constituía de la misma manera otro comité de huelga. Los contratos colectivos no existían.


Si la huelga era declarada repentinamente como consecuencia de la agravación de las condiciones de trabajo, de un accidente, de la ausencia de sistema de protección a las maquinas, etc.; los bolcheviques de la empresa o de la fábrica dada se ponían a la cabeza del movimiento y formulaban las reivindicaciones. Así, la huelga era preparada por abajo en las empresas e incluso en los casos en que se extendía de empresa en empresa, o de ciudad en ciudad, eso no se hacia siempre espontáneamente. Las organizaciones urbanas del partido, en los radios y en las células, discutían  los métodos para desarrollar el movimiento. Los bolcheviques al declarar las huelgas, perseguían dos objetivos: 1º mejorar la situación material y cultural de los obreros, y 2º objetivo aun mas vasto, arrastrar a las grandes masas obreras en la lucha para derrumbar a la  burguesía e instaurar la dictadura del proletariado.


Los socialdemócratas y los reformistas, desde que fueron creados los sindicatos, se esforzaron por centralizar las huelgas de manera que los sindicatos en las fábricas y las empresas no pudieran hacer huelga sin el consentimiento de su sindicato. Si comenzaban la huelga sin su consentimiento, el consejo sindical (el presidente) no la sancionaba, considerándola como una huelga “salvaje” y no le daba ninguna ayuda material. Si sancionaba la huelga, tomaba su dirección y los huelguistas no tenían nada que hacer sino, por si acaso, organizar piquetes de huelga en la puerta de las empresas cuando era necesario.


Cuando los sindicatos reformistas se hicieron más fuertes, empezaron a firmar contratos colectivos a largo término con las uniones patronales, y era raro ver estallar huelgas durante la duración del contrato. A veces se declaraban huelgas importantes en ocasión de la renovación de los contratos colectivos. En ese  entonces las huelgas eran dirigidas por los comités centrales de los sindicatos. Los huelguistas debían, en el mejor de los casos, formar las propuestas de huelga. Los sindicatos reformistas eran guiados en la lucha económica (antes de la guerra, eran ellos los que dirigían las huelgas) por la sola idea de mejorar la situación material y cultural de la clase obrera sin cuidarse de la lucha contra el conjunto del sistema burgués.


Los partidos comunistas que dirigen a los sindicatos rojos, que son casi siempre organizaciones paralelas a los sindicatos y a la oposición sindical y que no engloban a grandes masas, han adoptado lo mas a menudo un método no bolchevique, sino reformista, socialdemócrata de organizar la huelga en las empresas, método que consiste en preparar en su propio despacho sin conocer siempre bien el estado de animo de los obreros. Es por eso que ocurre aun con frecuencia que los obreros no responden a los llamamientos de  huelgas lanzados por los sindicatos rojos y las oposiciones sindicales o que son los obreros de empresas que menos se pensaba los que se declaran en huelgas.

 

3) LA LUCHA CONTRA LOS REFORMISTAS Y LOS PARTIDOS SOCIALDEMÓCRATAS

Es preciso desenmascarar a la socialdemocracia y a los reformistas y mostrar la diferencia que hay entre sus palabras y sus actos. Es menester hacerlo diariamente en la prensa del partido, en los volantes, en la agitación verbal. Es necesario leer la prensa reformistas y replicar inmediatamente a sus maniobras. Es preciso reaccionar bajo una forma popular y accesible. Todo articulo, todo discurso de los socialdemócratas y de los reformistas pueden suministrar a los agitadores y a los propagandistas comunistas una documentación susceptible de alimentar su acción contra estos elementos. Sólo así podremos desenmascarar a la socialdemocracia. De lo contrario es poco probable que se logre eso. Desenmascarando a los socialdemócratas y a los reformistas, no hay que perder de vista a los otros partidos y organizaciones que tienen influencia,  que quieren adquirirla, entre la clase obrera (católicos, nacionalsocialistas, etc.).


Los partidos demócratas de ciertos países asumen diferentemente su rol de principal sostén social de la burguesía. Hasta las ultimas elecciones, el partido laborista de Inglaterra jugo abiertamente este papel frente al Gobierno. No bien se apercibió que las masas obreras le volvían la espalda, decepcionadas por su política, y que esa amenaza era real. Sacrifico a sus dirigentes y paso a “la oposición”. En Francia, después de la guerra, el partido socialista no ha participado en el Gobierno. A veces en vísperas de las elecciones, se le ocurre incluso votar en el parlamento contra tal o cual ley, sabiendo a ciencia cierta que el Gobierno obtendrá a pesar de todo la mayoría. En realidad, el partido socialista francés es el servidor fiel y el sostén del imperialismo militar francés. En cuanto a los socialdemócratas de Alemania, es inútil mencionarlos. Son unos virtuosos en el arte de engañar a las masas y es su  partido el más hábil de la II Internacional  en la maniobra.


Los partidos comunistas deben, a imitación de los bolcheviques rusos, prever las maniobras de los socialdemócratas y denunciarlas a  las masas. Es preciso desenmascarar estas maniobras cada vez que los socialdemócratas llegan a cumplirlas y a engañar a los trabajadores. Los partidos comunistas, los sindicatos rojos, todas las organizaciones revolucionarias de masa deben denunciar sin tregua a los socialdemócratas y a los reformistas, pues si se libra a los obreros de su influencia, los partidos comunistas no podrán conquistar a la mayoría de la clase obrera, sin la cual es imposible combatir con éxito contra la burguesía. Los partidos comunistas deben librar una lucha enérgica e infatigable contra los nacional-socialistas que explotan la traición de los socialdemócratas y de los reformistas, así como los errores y debilidades de los partidos comunistas para difundir su influencia ente la pequeña burguesía y arraigarse entre las masas de parados mediante consignas demagógicas y con frecuencia hasta consignas comunistas.

 

4) EL PARO

Estamos en presencia de una desocupación formidable. Excepto el Partido Comunista, nadie, en realidad, se ocupa de los parados. Y cuando era posible organizar a los parados, cuando era fácil hacerlos defendiendo sus intereses cotidianos, los partidos comunistas no han sabido aprovechar esta situación. Pocos comunistas trabajan en las empresas, porque los expulsa. Por ende, no es fácil desarrollar la acción en la empresa. Pero ¿por qué no se organiza la acción militante entre los parados, en las bolsas de trabajo, en los asilos de noche, entre las largas hileras de parados que esperan para recibir pan y sopa? Entre los parados, son numerosos los miembros del partido y de los sindicatos revolucionarios. ¿Es tan difícil organizar el trabajo entre los parados por intermedio de estos camaradas? En Checoslovaquia y en Polonia, las organizaciones de los parados han sabido, en ciertas partes, movilizar a masas importantes y hacer presión en las municipalidades, al cabo de las cuales los parados han obtenido subsidios. En  América, los parados no reciben subsidios ni del Estado ni del Patronato. Los parados se ven obligados a recurrir a la casa de beneficencia. Se los desahucia en masa de sus alojamientos. En 1930 y en 1931, tan sólo en Nueva York han sido desahuciadas 5552,496 familias. Las organizaciones comunistas y revolucionarias disponen allí de un vasto campo de  acción y, sin embargo, no sacan provecho de esta situación sino en pequeña escala. Ora crean asociaciones estrechas de parados, ora se abalanzan a organizar manifestaciones, pero pierden de vista que hay que organizar refectorios, declaran un movimiento capaz de impedir la expulsión de los parados de su alojamiento, exigir y obtener subsidios para los parados, etc.

 


LAS RAZONES DEL RETRASO DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y DE LOS SINDICATOS REVOLUCIONARIOS CON RELACION AL MOVIMIENTO OBRERO Y CAMPESINO REVOLUCIONARIO

En mi informe me he esforzado por mostrar la diferencia que hay entre la táctica, la organización, los métodos, el contenido del trabajo, los objetivos finales de los bolcheviques y los de loa socialdemocracia. He indicado las razones que han causado esta diferencia. Nosotros,  militantes del Ejecutivo de la Internacional Comunista oímos decir a veces que la antigua experiencia bolchevique, especialmente el método de trabajo en las empresas, no conviene a los partidos comunistas de los países capitalistas. La experiencia de estos últimos años ha refutado esta opinión. Allí donde se ha adoptado métodos bolcheviques de trabajo, donde se ha aplicado una táctica ágil, donde se ha hecho acción en las empresas, los resultados han sido excelentes. ¿No constituye el movimiento obrero y campesino de masa en Polonia, el carácter agudo de su lucha, el rol dirigente que ejerce en el Partido comunista polaco, la mejor prueba  de la superioridad de los métodos bolcheviques sobre los métodos socialdemócratas? Pues el proletariado revolucionario polaco, el antiguo partido socialdemócrata, convertido hoy en el partido comunista, sean cuales fueren los errores de este, han combatido codo a codo con el partido bolchevique de Rusia. Han recogido los métodos bolcheviques de trabajo y es por eso que no se hallan aislados del proletariado polaco, pese al terror fascista inaudito.


Los partidos comunistas, los sindicatos rojos y la oposición sindical que, en los países capitalistas, no se han liberado aun de las tradiciones socialdemócratas, que no han asimilado aún, que no aplican o aplican mal los métodos de trabajo y las formas de organización bolcheviques, que no dan a la acción un contenido bolchevique, se dejan ganar la delantera por el movimiento obrero revolucionario, por los acontecimientos, y no se hallan en situación de consolidar en el terreno de organización su influencia política creciente (por ejemplo, con cuatro o cinco millones de votos recogidos en las elecciones no se logra organizar la respuesta a la ofensiva de los patronos contra los salarios). Este retraso es inevitable hasta tanto los partidos comunistas, los sindicatos rojos, la oposición sindical no se libre de las tradiciones socialdemócratas asimilándose la verdadera experiencia bolchevique, en todos los dominios de su acción política y económica.


LA PREPARACIÓN DE LOS CUADROS Y LOS MÉTODOS DE ENSEÑANZA EN LAS ESCUELAS DEL PARTIDO

En las condiciones actuales, la cuestión de los cuadros adquiere para los partidos comunistas, los sindicatos rojos y las oposiciones sindicales, una importancia considerable. Una de las formas importantes de la preparación de los cuadros revolucionarios esta representada por las escuelas internacionales del Partido. La enseñanza que se da en ellas tiene, pues, una importancia esencial porque la necesidad de cuadros teóricos preparados, que sepan coordinar la preparación teórica y la experiencia del trabajo practico, es muy grande en las secciones de la Internacional Comunista. Esta necesidad no solamente no ha disminuido, sino que incluso se ha incrementado en estos últimos años, dado que no ha habido el aflujo de cuadros calificados que se esperaba.


Las escuelas internacionales del partido  pueden suministrar los cuadros que necesitan los partidos comunistas de los  países capitalistas. Algunas de estas escuelas existen desde hace mucho tiempo, pero la Internacional Comunista aun no ha visto salir de ellas los cuadros que necesita la acción comunista. Dicho de otro modo, cuando los alumnos de las escuelas internacionales del partido terminan sus cursos conocen, incluso muy bien, las principales obras de Marx, de Lenin y de Stalin. En ciertos países, estos alumnos son puestos incluso a la cabeza de los partidos. Sin embargo los partidos no han recibido aun de estas escuelas internaciones camaradas que, aplicando las nociones del Marxismo y del Leninismo de acuerdo con las condiciones locales, podrían organizar y llevar a cabo el trabajo de masa, cosa precisamente indispensable, en el momento actual, a los partidos comunistas. Aun no han recibido los militantes que podrían efectivamente ayudarles a reorganizar el partido, los sindicatos rojos y la oposición sindical sobre la base de las empresas.


¿A que se debe eso? A lo siguiente: los alumnos estudian la estructura del Partido Comunista de La U.R.S.S., es decir, de las formas de organización que no serán plenamente aplicables en su país sino después de la toma del poder por el proletariado. Pero esta misma estructura la estudian superficialmente. No estudian con la atención requerida lo que sobre todo deberían conocer, esto es: los métodos de trabajo entre las masas, las diferencias de táctica respecto a las diversas capas de trabajadores, la agitación de masa y sus formas de organización, las relaciones entre las fracciones comunistas (sobre todo las de las organizaciones de masa sin partido ) y las células y comités del partido correspondiente, el trabajo de las organizaciones sin partido y el rol de las fracciones comunistas en estas organizaciones, la dirección y el control del trabajo de las fracciones comunistas por las células y los comités del partido, el trabajo de las células de empresa y de los comités de empresa, etc.


No estudian ni asimilan la experiencia relacionada con el periodo precedente a la conquista del poder por la clase obrera, es decir, la experiencia de los bolcheviques bajo el zarismo y bajo Kerenski; de febrero a octubre. Y, sin embargo, esta experiencia es la que mas necesitan nuestros partidos hermanos. Es precisamente en esta experiencia donde se hallan fases análogas a la situación que existe actualmente en los partidos comunistas de los países capitalistas. Pero también hay  frases, puntos particulares en los que difieren. Es por esto que he consagrado una parte de mi informe a subrayar la diferencia entre la situación del partido bolchevique bajo el zar y la situación de los partidos comunistas en los países capitalistas.


El hecho de que los partidos comunistas no reciban de las escuelas internacionales los militantes que necesitan, prueba que la enseñanza no esta por cierto adaptada a las condiciones de su desarrollo, de sus tradiciones y de sus costumbres.


La tarea de las escuelas internacionales es ayudar a los alumnos a que asimilen y comprendan la experiencia bolchevique tanto en la organización del partido, como en el trabajo de todo el partido de una manera que les permita aplicar esta experiencia según las condiciones de sus países. Tomad las condiciones alemanas y veréis que se diferencian de las condiciones francesas. Que se diferencian mucho de las condiciones inglesas y no menos de las condiciones que hallamos en los Estados Unidos. Cada país tiene su movimiento obrero, su historia sus tradiciones, su estructura de partido, sus organizaciones obreras. Cuando se enseña por grupo de países, es preciso tenerlo en cuenta. Una documentación necesaria y concreta sobre cada país, que traduzca su situación, que caracterice sus condiciones, puede ser obtenida por los profesores cerca de los mismos alumnos que han tomado parte en el trabajo práctico de sus partidos comunistas respectivos.


Las escuelas internacionales del partido deben ayudar a los partidos comunistas y al movimiento sindical revolucionario a forjar verdaderos cuadros bolcheviques.


Combates decisivos, intensifican la resistencia a la línea general con respecto a la insurrección. En vísperas de los combates de Octubre, en las filas del P.C.R. (bolchevique) resultaron contagiados de esas tendencias algunos de los mas responsables camaradas, como Zinoviev, Kamanev y otros. Estas tendencias y vacilaciones particularmente peligrosas en los umbrales de la insurrección, y justamente esta es la razón de que Lenin los condenase con tanta dureza, llegando a plantear la cuestión de la expulsión de Zinoviev y Kamenev del partido, acusándolos de esquiroles.


Así entendía Lenin la “organización de la revolución” y así la organizó en Octubre.


Núcleo Comunista “OCTUBRE ROJO”

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Last Updated ( Tuesday, 25 November 2008 15:26 )